LA CUARTA PARTE DE LOS ROSARINOS PAGA EL ÓMNIBUS CON MONEDAS
El último aumento del boleto del transporte urbano de pasajeros alteró en buena medida la modalidad de pago arriba de los ómnibus. El llamado boleto ocasional, de un peso, que cuando se implementó la tarjeta magnética fue pensado para situaciones inesperadas o esporádicas, hoy suma más de un cuarto del total en los pasajes pagos. Cuando -con el antiguo costo- las monedas puestas en la caja metálica no pasaban del 11 por ciento del total de los viajes, hoy trepan hasta el 26 por ciento. Pero ese no fue el único cambio que revelan los últimos estudios hechos por el Ente de Transporte de Rosario. Si bien aumentó considerablemente el pago en efectivo, también se incrementó en forma notoria, al 33 por ciento de los pasajes, el uso de la tarjeta de 5,40 pesos, lo que permite realizar más viajes a menor costo ya que implica pagar 90 centavos por trayecto, en vez de 95.
Las preguntas son inevitables. ¿El incremento de boleto ocasional implica la muerte de la tarjeta magnética? ¿Los usuarios se inclinan cada vez más por esta forma de pago similar a la de la ciudad de Buenos Aires?
El presidente del Ente del Transporte de Rosario, Alejandro Boggiano, descartó que esas sean las tendencias en la ciudad. “De ninguna manera lo veo así, ya que si bien es cierto que creció esta forma de pago, lo que más aumentó es la utilización de la tarjeta con descuento en el pasaje”, aseguró.
El funcionario admitió que tiempo atrás el pago con la tarjeta común, es decir, con el precio real de 75 centavos, superaba el 80 por ciento de los viajes, mientras que el económico, con una tarjeta de 8,40 y por el que se abonaba 70 centavos, rondaba entre el 6 y el 8 por ciento. Por entonces, el boleto ocasional nunca superaba el 11 por ciento del total.
“Si en verdad vislumbráramos un fracaso del sistema no habría crecido tanto el viaje programado, es decir, el más barato. Esto significa que son muchas más las personas que buscan ahorrar los cinco centavos que aquellas a las que no les importan erogarlos con el cambio justo”, aseveró. Mirado así, se podría inferir una polarización económica entre los pasajeros.
De todos modos, Boggiano reconoció que el boleto ocasional fue justamente creado para zanjar una situación de falta de tarjeta, para pasajeros poco frecuentes o que tuvieran alguna dificultad repentina, lo que les permitiría abordar un colectivo aun sin tener la tarjeta.
“También estos porcentajes varían por líneas y por horarios”, dijo Boggiano. Es que, según el funcionario, uno de los ejemplos más típicos son las salidas de los adolescentes a la noche. “La mayoría de los pibes que salen de jueves a domingos durante el día utilizan la franquicia escolar y de noche usan monedas”, interpretó.
PÉRDIDA PARA EL BANCO MUNDIAL
El uso de efectivo a bordo de los colectivos también significa de hecho una pérdida para el Banco Municipal, ya que si bien la entidad crediticia mantiene el control de los viajes del servicio del transporte urbano (lo que implica tener al día la información de la cantidad de pasajeros) no recibe ningún tipo de comisión por esa tarea, como sí obtiene por la emisión y venta de tarjetas.
Mientras tanto, en el ente y también en la Secretaría de Servicios Públicos tienen en mente crear un tercer tipo de tarjeta magnética, también con varios viajes y de una calidad superior para su duración en el tiempo. Es decir, piensan en un pasaje con mejor papel-cartón y de mayor resistencia al uso para captar a más viajeros permanentes.
“La posibilidad existe, pero todavía no hay ninguna definición”, sostuvo Boggiano, antes de aclarar que esperan “seguir estudiando cómo evoluciona la cancelación de los boletos y recién ahí decidir cuál sería una mejor opción para la gente”.
Cuando se aumentó el boleto, a mediados de abril pasado, y se implementaron los dos tipos de tarjetas vigentes, fue la propia titular de Servicios Públicos, Clara García, quien deslizó la posibilidad de crear una tercera alternativa. Sin embargo, hasta ahora no hay nada en concreto, más allá de la idea que sigue dando vueltas por las oficinas municipales.
OPTIMISTAS
Más allá de esta nueva situación, las autoridades municipales son optimistas con el aumento de pasajeros que se registró en mayo último. Durante ese mes fueron 14.518.169 las personas que subieron a los colectivos para trasladarse, y esos guarismos sólo se asemejan a los de los últimos meses del año.
Según las curvas estadísticas que maneja el Ente, históricamente los meses con mayor corte de boletos son los que siguen a las vacaciones de invierno y van creciendo hacia fines de año. “La razón se desconoce, pero es probable que con la primavera y el mejor tiempo la gente salga más”, recalcó Boggiano, una situación climática comparable con la de mayo pasado.
De todos modos, los pasajeros transportados continúan siendo bastante menos que los que registrados en 1994, cuando en el mes de mayo se trasladaron 20.775.415 personas.
Luego comenzó una imparable caída de boletos, hasta llegar al mismo mes de 2002, cuando apenas se subieron poco más de 11 millones. A partir de entonces la curva volvió a ascender de la mano del incremento de la actividad económica, hasta alcanzar a los más de 14 millones y medio actuales.
Si esa cifra se compara con la de los meses de mayo de 2004 y 2005, el incremento representa más de dos millones a favor en el primer caso y más de 300 mil en el segundo.
El dato no es menor a días de que se defina la concesión del nuevo sistema de transporte, que entregará a los oferentes un servicio que aparece en franca recuperación sostenido por la reactivación económica.
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