LA CUENCA LECHERA VA POR MÁS
No siempre la iniciativa, la creatividad y el empuje alcanzan para concretar proyectos. Es lo que le ocurre a un grupo de quince cooperativas que en un hecho sin antecedentes en el país se asociaron para fundar Cecrece, otra cooperativa de primer grado que tiene como objetivo construir un gasoducto de 347 kilómetros de extensión para abastecer a quince pueblos y ciudades de Santa Fe, Córdoba y Santiago del Estero en unas de las principales cuencas lecheras del país.
Pero a pesar de que Cecrece ya tiene resuelto hasta el financiamiento de la obra, los organismos oficiales demoran la autorización para concretarla.
El gasoducto beneficiará a 31 mil clientes residenciales y a quince grandes industrias (la mayoría lácteas) que bajarán sus costos en forma notable. Este sector incluso aportará fondos a la obra en función del ahorro que significará la sustitución de combustibles que usan en la actualidad como fueloil o gasoil.
La construcción implica una inversión superior a los 100 millones de pesos entre la línea troncal y las redes de distribución.
Cecrece es una cooperativa que operará como subdistribuidor de gas a industrias y consumidores domiciliarios en las localidades de Devoto, Freyre, Porteña, Brinkmann y Morteros en la provincia de Córdoba; Colonia Aldao, Eusebia, Ramona, Suardi, San Guillermo, Villa Trinidad, Arrufó, Hersilia y Ceres en Santa Fe, y Selva en Santiago del Estero.
El gasoducto de la cuenca lechera no es una idea en el aire.
Cecrece ya tiene elaborado el proyecto ejecutivo, cálculo de consumo, inversión, población a servir, planos, costo del servicio, proyección de incorporación de clientes y financiamiento.
Sin embargo, la pelea de las quince cooperativas por estos días es para que el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) les otorgue el derecho de subdistribución en esa región, un status que mientras se resuelve la situación de las privatizadas permitiría avanzar en el financiamiento que ya se gestionó ante bancos nacionales e internacionales y en particular ante el Banco de Intercambio y Comercio Exterior (Bice), que obtendría fondos de la Corporación Andina de Fomento.
Pero como ocurre con los demás servicios privatizados por el Estado nacional, el sector gasífero también tiene paralizadas sus inversiones a la espera de que se consiga un nuevo acuerdo con el gobierno. Y mientras eso no ocurra, los proyectos como los de Cecrece quedan presos de los argumentos de las empresas que tienen la concesión del transporte de gas desde la boca de pozo hasta los centros de distribución y que dicen no contar con la suficiente capacidad de transporte para abastecer a nuevos sectores de mercado.
En Rosario ocurre algo similar con la expansión de la red de gas domiciliaria: la Municipalidad no consigue que le autoricen nuevas obras a pesar de que dispone de un fondo específico para financiarlas.
Las autoridades de las cooperativas que llevan adelante el proyecto se reunieron este mes con la vicegobernadora de Santa Fe, María Eugenia Bielsa, quien comprometió el respaldo del gobierno provincial a las gestiones emprendidas.
En una audiencia pública realizada a mediados del año pasado en la ciudad de Morteros, Córdoba, los funcionarios del Enargas se llevaron una cabal idea de la necesidad del servicio y del empuje de la región para concretar la obra que no requerirá ni un centavo del presupuesto público.
Otro de los puntos que queda por resolver es de dónde se tomaría el gas.
La idea original es que el nuevo gasoducto se acople al que corre en forma paralela a la ruta 19, a la altura de Angélica, en cercanías de Rafaela. Sin embargo, tras la audiencia pública del año pasado un grupo de intendentes del oeste de Córdoba, que no tienen un proyecto desarrollado sino apenas un borrador propuso que la toma se haga a la altura de San Francisco, en territorio mediterráneo.
A esas dos posibilidades se agregó en los últimos meses una tercera, después de que el gobierno nacional y la corporación Techint anunciaran una inversión de mil millones para construir un gasoducto que nacerá en Bolivia y después de atravesar varias provincias desembocará en Santa Fe. En ese caso, si un brazo de la red se extiende hasta las cercanías de San Cristóbal el gasoducto de la cuenca lechera podría abastecerse desde ese punto.
Cualquiera de las opciones es posible y se terminará resolviendo por la que resulte más económica al proyecto.
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