LA CUIDAD CRECE HACIA EL CIELO Y HAY PROBLEMAS EN LA PLANTA BAJA
Poco a poco la silueta de la ciudad se va transformando. Atrás quedó la Santa Fe de casas bajas y pocos edificios despuntando en el horizonte. Desde el año pasado, cobró auge la construcción en altura y, tras años de recesión, cada vez más empresas y arquitectos asociados se suman al negocio.
Santa Fe no sólo crece hacia el norte y el este, único espacio horizontal disponible. También lo hace hacia el cielo. En el micro y macrocentro se están edificando unas 86 torres de diferentes niveles, de acuerdo con el minucioso relevamiento, cuadra por cuadra, que realizó El Litoral.
El martilleo es incesante, las carretillas van y vienen cargadas con ladrillos, y los contenedores esperan ser removidos junto al cordón de muchas veredas.
A lo largo de 2005, la dirección de Edificaciones Privadas de la Municipalidad registró un total de 605 permisos para construir multiviviendas, lo que no implica que todas sean en altura. Pueden ser, por ejemplo, departamentos internos. Muchas se ejecutaron durante el año pasado, otras se están edificando actualmente, en tanto otro grupo puede no haber comenzado aún.
Más allá del cambio de fisonomía, de lo positivo que resulta que se haya reactivado la actividad y de que habrá más unidades habitacionales para una demanda creciente y carente, es necesario debatir una vez más si la infraestructura en materia de servicios está preparada para absorber el movimiento diario de tantos nuevos edificios en un acotado radio de la ciudad.
En breve, 86 nuevas torres estarán conectadas a la red de gas, agua, cloacas y energía eléctrica. Si se tiene en cuenta que el ritmo de construcciones en altura es creciente, tarde o temprano impactará en la calidad de los servicios que recibe el resto de los ciudadanos.
Antigua pero con lugar
Para el secretario de Planeamiento de la Municipalidad, Gustavo Giobando, “el principal problema en el microcentro es la antigüedad de la instalación, no la capacidad, sobre todo en el tema cloacas”. Según estudios realizados por el municipio, “el sistema de red troncal todavía tiene una capacidad importante, pero hay que conciliar esa capacidad _dada fundamentalmente por el diámetro de las cañerías_ con las tareas de mantenimiento y de renovación que la instalación más antigua de la ciudad necesita”.
Desde la vicepresidencia del Colegio de Arquitectos, Oscar Ezcurra, aportó su experiencia y la de muchos colegas que acercan sus inquietudes. “No hay edificio de mediano porte que no tenga algún inconveniente con la prestación de luz, agua, cloacas o gas”. Dueño de una visión optimista de la situación se juega al afirmar que “en realidad son lindos problemas porque tres años atrás no había demanda de nada”.
Giobando opina igual. Para él este boom de la construcción es “una buena noticia, porque ha traído una mejora notable en los índices de ocupación”. Esto nadie lo duda. Pero no es excusa para pasar por alto una adecuada planificación de la ciudad que ordene el crecimiento de acuerdo con la disponibilidad cierta de servicios.
“Durante muchos años la ciudad fue creciendo a distintos ritmos y la vieja infraestructura fue absorbiendo la demanda porque las empresas que gerencian los servicios no la actualizaron”, sostuvo Ezcurra.
A modo de ejemplo citó algunos problemas actuales que conlleva construir un edificio:
La red energética está saturada, por lo cual se instalan irracionalmente cámaras subterráneas que quedan diseminadas por toda la ciudad.
La conexión cloacal colapsa cada vez que una torre inicia su descarga en las cañerías. Los vecinos del entorno reclaman continuamente, envían camiones que por medio de bombeo intentan hacer circular el líquido pero no solucionan el inconveniente.
La empresa que provee gas natural no tiene previsto inversiones para expandir su red, por lo que muchos arquitectos deben encargarse de ese trabajo y luego cederla a la empresa. Lo mismo sucede con las cloacas.
Responsabilidad del intendente
Atentos a esta situación, profesionales del Colegio de Arquitectos conformaron un grupo de trabajo a fin de mantener entrevistas con los titulares de las empresas de servicios y analizar el futuro mediato e inmediato de las instalaciones, racionalizar la infraestructura trazada disponible, y mejorar el equipamiento.
Esta comisión recién está dando sus primeros pasos, consciente de que cuando el sector empresario decide que es un buen momento para invertir no espera; por lo tanto, debe existir agilidad por parte del Estado y de las empresas para responder.
Para Ezcurra, en esto “tiene mucho que ver la intendencia, porque cuando se dio este rebrote de la construcción el intendente debería haber convocado a todos los que manejan los servicios y junto con los colegios de profesionales hacer un trabajo sistematizado de planificación. Falta el ente convocante y creo que el eje pasa por la intendencia, la Municipalidad es la que maneja la ciudad. Ante la falta de esta iniciativa, lo vamos a hacer nosotros”, aseguró.
Al respecto, el responsable del área de planificación de la ciudad aseguró que ha participado en al menos dos reuniones con representantes de todas las empresas que prestan servicios pero que “no hubo avances significativos”. Y aclaró que “el municipio no decide qué obras deben ejecutarse, pero debe coordinar el plan urbano con el plan de desarrollo de la infraestructura”.
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