LA DEFENSA DE HORACIO CONZI INTENTARÁ HOY SU ÚLTIMA COARTADA
La defensa del empresario gastronómico Horacio Conzi se jugará hoy su última carta para declarar inimputable a su cliente, cuando brinden su testimonio sus perito psiquiátricos de parte, en el marco del juicio oral y público que se sigue por el homicidio del joven Marcos Schenone, ocurrido en febrero de 2003.
La jornada del lunes será el inicio para develar el verdadero estado de salud mental del empresario acusado, ya que en el Tribunal Oral Criminal 4 de San Isidro, el psiquiatra Mariano Castex y la psicóloga Gabriela Tomáis intentarán convencer a los jueces de que Conzi es un psicótico inimputable y debe ser recluido en un neuropsiquiátrico.
Durante toda la jornada se hablará de la salud mental del imputado, ya que antes de Castex y Tomáis prestarán declaración los peritos de parte de la familia Schenone: el psiquiatra Edgardo Piaggio y la psicóloga Silvia Fregonese.
Si la estrategia planteada por la defensa de Conzi tiene éxito, el polémico empresario sería recluido en un neuropsiquiátrico hasta tanto pueda establecerse, mediante una junta médica, que dejó de ser peligroso para sí y para terceros, y se le otorgue la libertad.
Los peritos policiales, que ya declararon el viernes, consignaron frente al tribunal que Conzi comprende la criminalidad de sus actos, pero dieron lugar a la posibilidad de que en la madrugada del crimen, tal vez inducido por drogas o alcohol, no haya podido discernir la gravedad de sus acciones.
Los profesionales de la Policía Federal basaron sus conclusiones en las 15 entrevistas hechas con Conzi durante 2003, de las que también participaron todos los peritos que declararán hoy.
Por su parte, Piaggio -perito de parte presentado por la familia Schenone- defenderá la idea de que, aunque Conzi es psicópata, podía comprender lo que estaba haciendo y además dirigir sus acciones.
En cambio, Castex buscará probar que su cliente es un psicótico inimputable que debe ser recluido en un neropsiquiátrico y comenzar un tratamiento psicológico.
El experto señaló en sus informes que “debido a la perturbación de sus circuitos emocionales e inhibitorios, (Conzi) es proclive, en situaciones que desbordan por completo sus controles reguladores, a la producción de actos de extremada violencia, carentes de toda valoración previa y a los que no puede manejar”.
“Conzi es un psicótico presentando un cuadro de delirio de índole esquizoparanoide”, consignó Castex, quien además afirmó que el imputado padece “un cuadro psiconeurorgánico que altera severamente” la inhibición de sus impulsos primitivos.
El psiquiatra asegura también que Conzi sufre “una alteración morbosa compleja y mixta en cuanto al origen de sus facultades mentales”, e indica que algunos de estos trastornos pueden haberse originado en un accidente de tránsito sufrido años antes, que le habría provocado “un severo traumatismo cráneo encefálico” con secuelas.
Castex también intentará demostrar que el “esquema de valores (de Conzi) pertenece a su mundo propio y no al circundante”.
El empresario gastronómico es juzgado por homicidio simple, en el caso de Marcos Schenone, y por cuatro tentativas de homicidio por el grupo que viajaba con la víctima en un remís:
Paula Alonso, Gisella Carabetta, Gustavo Pacheco y el chofer Rodolfo Fernández.
La hipótesis que presentó la fiscal del caso indica que aquel 16 de enero de 2003 el imputado ordenó echar del local bailable de su propiedad, Dallas, al grupo que integraban Schenone y Alonso, al ver que ésta -a quien él había intentado conquistar- se besaba con el joven.
Cegado por los celos, Conzi habría perseguido el auto donde viajaban durante 40 cuadras, por la avenida Del Libertador, y a la altura de Béccar habría descargado sobre el vehículo 14 balazos, matando a Schenone e hiriendo a Alonso, Carabetta y Fernández.
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