LA DEFENSA DE STORNI PIDIÓ QUE DECLARE OTRA VEZ EL PADRE GUNTERN
A causa de ese episodio Giovannini procesó recientemente a Storni por coacción agravada, al considerarlo como principal responsable (instigador) del hecho en el que se intentó que Guntern se desdijera del contenido de una carta en la que le reprochaba al arzobispo el comportamiento que tuvo con el ex seminarista Martín Lascurain, a quien dio un beso en el cuello cuando estaban en la casa de descanso de Santa Rosa de Calamuchita.
Eduardo Jauchen, defensor de Storni, expresa en su pedido: “La imputación de instigación formulada contra monseñor Storni configura un hecho nuevo en la causa, lo que lleva a esta defensa a insistir en la necesidad de interrogar a quien desencadenó toda esta causa con el fin de que diga la verdad de lo sucedido”.
Oportunamente, Guntern denunció en sede judicial y policial que fue obligado a trasladarse al Arzobispado para aclarar el sentido de la carta que le dirigiera a Storni y que debió declarar ante los entonces vicarios Hugo Capello, Mario Grassi y Edgar Stoffel, el canciller Carlos Scatizza (el único que continúa en el cargo) y el ex secretario privado del arzobispo, Mario Mateo. También que ante escribano público tuvo que firmar documentos.
Jauchen sostiene que las declaraciones prestadas hasta el presente por Guntern “no han tenido el contralor de la defensa”. Giovannini consideró que la reunión fue dispuesta por Storni para presionar al ex titular de la parroquia San Roque a fin de que se retractara de sus afirmaciones que afectaban al arzobispo, quien se encontraba próximo a viajar a Roma para reunirse con el Papa Juan Pablo II. Storni fue indagado en secreto por el juez Giovannini durante horas y negó cualquier responsabilidad en el hecho. Sin embargo, el juez resolvió procesarlo por interpretar que sus “dichos endebles” no desvirtuaban “la contundencia de las pruebas objetivas en su contra”.
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