LA DESOCUPACIÓN CAYÓ AL 11,1%
Trabajo no es lo que sobra, pero… El índice de desempleo retrocedió al 11,1 por ciento, la cifra más baja de la última década, y con una curvatura descendente que ya se aproxima a la meta planteada por el presidente Néstor Kirchner, de bajar la desocupación a un dígito a principios del próximo año. Según difundió ayer oficialmente el Indec, en un anticipo de la Encuesta Permanente de Hogares, en el tercer trimestre del año el índice de desocupación en el total de los 28 aglomerados relevados bajó exactamente un punto respecto del segundo trimestre, y el 1,9 por ciento respecto del primer trimestre del año. La cifra del 11,1 por ciento de desempleo no se daba desde la evolución entre mayo y octubre de 1994, cuando terminaron de sedimentar en el tejido social las privatizaciones, el cierre de ramales ferroviarios y la apertura que inundó de importados el mercado interno. Aquel año de “plata dulce” y el anterior fueron los últimos de benevolencia sobre los trabajadores: con el 9,3 por ciento de desocupación, octubre de 1993 fue la última medición que arrojó una desocupación de un dígito. Y al promediar 1994, el desempleo pasaba del 10,7 al 12,2 por ciento, el piso que perforó la medición de ayer.
Sin embargo, no son todas buenas, ni para celebrar: el relevamiento del Indec incluye en la categoría “ocupados” a los beneficiarios de los planes sociales que cobran en la mayor parte de los casos 150 pesos por mes. Desagregándolos de la medición, la desocupación “sincera” –por llamarla de algún modo– se ubica en el 14,4 por ciento de la población económicamente activa.
Pero aún en ese caso el descenso es notable: es la menor cifra de desempleo desde mayo del año 2000, e incluso es menor que la registrada en 1995 –cuando el índice arrojó 18,4 por ciento–, 1996, y el primer semestre de 1997.
La otra mala noticia es que la subocupación –empleo de mala calidad, mal remunerado o irregular del tipo “changa” o menor a 35 horas semanales– se ubicó en un 13 por ciento, es decir 0,2 por ciento más que en el trimestre anterior, y 0,3 por encima del primer trimestre del año.
Con todo, lo cierto es que en la gestión K, la desocupación bajó un sorprendente 6,7 por ciento, cifra que ni los kirchneristas más optimistas vaticinaban. Y si la comparación se hace con el récord de desempleo, que sucedió a la eclosión de fines de 2001 y a la devaluación de principios de 2002, la caída registrada supera los 10 puntos: en mayo de 2002, el Indec midió un desesperante índice de desocupación del 21,5 por ciento.
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