LA DEUDA FUE TEMA CENTRAL EN LA CUMBRE DE LATINOAMÉRICA Y EUROPA
El ministro Roberto Lavagna estaba distendido y hasta chistoso anoche, a poco de tomar el avión de regreso a Buenos Aires desde Guadalajara. En su humor, sin duda, pesaba la buena acogida que logró su plan de renegociación de la deuda externa en el contexto de la Cumbre entre 58 países europeos y latinoamericanos, que se desarrolló en esta ciudad. Incluso, en la declaración final hubo un párrafo a medida de la Argentina. Es el que recomienda que este tipo de reestructuraciones se realicen sin ahogar las chances de crecimiento de un país.
Luego de pilotear el jueves las negociaciones comerciales entre el Mercosur y la UE, tanto Lavagna como el canciller Rafael Bielsa se ocuparon en múltiples reuniones bilaterales. Salvo en los casos de Francia y España, en todos los encuentros con funcionarios de países europeos el tema de la deuda fue central. En el caso de Austria, por caso, hasta se planteó oficialmente la preocupación de ese país por sus escasos 270 tenedores de bonos en default.
Lavagna dijo que había ido preparado: repartió en diferentes idiomas un informe que detalla —a través de 50 indicadores— la favorable evolución de la economía argentina. En cada reunión, además, detalló con día y lugar el cronograma de reuniones que Economía mantuvo con los acreedores. “Fueron 61 y todavía faltan algunas”, precisó.
En ninguno de esos encuentros, aclaró, adelantó pautas de la propuesta de quita que el Gobierno hará a los bonistas, para reducir el impacto de los US$ 84.000 millones de deuda privada. “La propuesta se va a conocer en los próximos 15 días, y primero en la Argentina”, repitió con calma, en lo que algunos interpretaron como una desinteligencia con Bielsa, quien había hablado de la presentación de la oferta a los funcionarios de otros países. Lavagna también evaluó que todo el proceso de renegociación estará concluido “después del verano europeo”, cerca de setiembre.
Siempre en tono ameno, Lavagna desestimó que la próxima misión del FMI al país viaje para controlar ese proceso. “Su máxima autoridad, Rodrigo Rato, ha dicho que el Fondo está informado, pero no interviene en la negociación entre la Argentina y sus acreedores. Hacen un seguimiento, nada más”.
Bielsa antes y Lavagna después se mostraron satisfechos con que la Declaración de Guadalajara, firmada por 33 presidentes, entre ellos grandes líderes europeos, incluya un párrafo impulsado por el Mercosur. “Nos esforzaremos por encontrar una solución justa y duradera al problema de la deuda, tomando en cuenta las metas prioritarias de desarrollo social y económico de los países”, reza. No se refiere estrictamente al caso argentino, pero le cae como anillo al dedo. El Gobierno hace rato definió que no utilizará el mayor superávit para mejorar la oferta a los acreedores.
En una larga charla con periodistas argentinos, Lavagna aprovechó para pasar revista a la situación económica. Dijo que mantiene el pronóstico de crecimiento en el 5,5% pese a la crisis energérica y que no piensa modificar las retenciones pese a la caída del precio de la soja.
Por otro lado, aclaró que no le preocupan las subas en algunos productos de la canasta básica, ya que ésta “hace doce meses que crece por debajo de la inflación”. No se mostró alarmado tampoco por los sacudones financieros que soportó Brasil en los últimos días, ya que “la situación tiende a normalizarse y no justifica tomar ninguna medida”.
En ciertas bilaterales, según su relato, Lavagna pudo descansar un poco del tema de la deuda. Por caso, en la reunión con México se acordó apurar el paso para un acuerdo comercial entre ese país y el Mercosur. Y en el caso de Bolivia, lo sorprendieron con una buena noticia: desde el lunes estará “plenamente disponible” el gas que La Paz enviará a la Argentina.
Este contenido no está abierto a comentarios

