LA DIÁSPORA Y LA DERROTA
“Ahora parece que la pelota está en cancha de Obeid, el Lole se lava las manos y el presidente mira con cara de patrón exigente, mientras le hace guiños al Socialismo”, agrega a manera de lamento el dirigente-funcionario, que asegura para concluir que “estamos extraviados… a esta altura la derrota no son en las elecciones, la derrota es la diáspora”.
¿Cuál es el verdadero escenario del peronismo en Santa Fe? Más o menos el explicado por el dolido dirigente que conversó con NOTIFE: el presidente pretende que el peronismo gane en Santa Fe, para eso dispuso que a lo largo de todo el año una nómina de operadores presidenciales ( Kunkel, Salvini, etc) recorrieran la provincia y realizaran reuniones y actos con el objetivo de “ordenar la tropa” y garantizar una lista de unidad, que representara al peronismo en su conjunto, pero sobre todo al peronismo que garantizara los intereses presidenciales.
Llegado Junio, Kirchner creía que tenia todo resuelto y atado en la bota, al punto de animarse a decir, que las elecciones en Santa Fe, constituirían un plebiscito para su gestión. A eso se comprometieron Reutemann y Obeid, por encima de las diferencias que los separan.
Pero llegaron las noticias y sus consecuencias: La encuesta de Artemio Lopez- contratada por el propio presidente – reveló lo inesperado: Ninguno de los nombres que se erigían como garantes del triunfo, ganaban en Santa Fe.
La candidata iba a ser Maria Eugenia Bielsa, por apellido, por imagen y como expresión de renovación. La Arquitecta jugó durante un par de meses a las escondidas y mantuvo un romance con su candidatura, pero finalmente decidió no consumarla, generando desaires y furias en Buenos Aires y en la propia Casa Gris.
El segundo lugar le correspondía al Ministro de Justicia Horacio Rosatti – único posible ganador en la ciudad capital, pero un absoluto desconocido en el sur provincial – pero al abogado no le gustó nada el manoseo de su nombre y su condición de “segundón” y si bien ahora es muy probable que acepte la postulación, no son pocos los que aseguran que lo hará de mala gana, y solo como consecuencia de una imposición , que supone- en caso de rechazo- su retorno al estudio jurídico y a lo sumo, a cargos políticos vernáculos , muy alejados de sus pretensiones de Corte Suprema Nacional.
Más atrás venían los premios al reutemanismo y a la Liga de Intendentes: Carranza y Hammerly eran los que estaban en la gatera, más atrás Julio Gutiérrez – de buena relación con el entorno presidencial, pero con escasa intención de votos- esperando su ansiada reeelección yfinalmente los nombres que debía decidir la cada vez más influyente “Liga de Intendentes”- cuya organización – reconocen en Casa Rosada- es la única de verdadera confianza para el presidente, aunque no reúne fuerzas ni nombres para ganar.
Pero llegó el invierno, las encuestas y la diáspora.
Maria Eugenia – apremiada por los números y la interna- dijo NO, Rosatti volatilizó sus intenciones poniendo condiciones que enojaron al Mandatario nacional, Obeid no convenció a la Vicegobernadora y además no resuelve sus asuntos internos que jaquean la gobernabilidad ( se le fue el Ministro coordinador y pasados quince dias aún no consigue reemplazo), y Reutemann, fiel a su estilo, abandonó rápidamente el perfil de “hombre dispuesto a la batalla electoral “ y emprendió la retirada en silencio con un aditamento que enfureció al presidente: el último vicegobernador del Lole, y hasta hace pocas horas uno de los nombres que el propio ex corredor proponía para encabezar la lista del PJ – Marcelo Muniagurria- terminó siendo presentado el viernes como primer candidato del único sector que realmente preocupa al Santacruceño: la alianza de Derecha entre Mauricio Macri y López Murphy.
AHORA LA TÓMBOLA
Se supone que Rosatti aceptará la candidatura, a regañadientes, pero conciente que un rechazo supone el fin de sus aspiraciones a futuro. El problema está en el resto de la lista.
Tal como se esperaba, la semana se caracterizó por la danza de nombres y la cada vez menos disimulable preocupación en los despachos oficiales de la provincia. La ronda de especulaciones, incluyeron globos de ensayo del mismismo gobernador que supone una verdadera metáfora de la situación del peronismo local: propuso a un radical para competir con Binner, en representación del peronismo.
Se trata del actual Ministro de Salud, Juan Sylvestre Begnis, cuyo único antecedente electoral se remonta a 1987, cuando acompañó en la fórmula de candidato a gobernador a Luis Changüí Caceres.
El Ministro se mostró sorprendido ante la sugerencia del gobernador, y si bien no se descarta que acepte el convite ( ver nota de Rosario 12- relacionada ), evidentemente su nombre deja en claro dos cosas. Que el peronismo no le encuentra salida genuina a la situación y segundo, que quien se puso sobre los hombros casi en soledad la carga de la elección de octubre- y obviamente sus resultados- es el gobernador Obeid.
Las demás opciones son conocidas y no entusiasman a nadie: Julio Gutiérrez, Alberto Hammerly , Celia Arena, Susana Rueda, Laura Venecia, y un sinnúmero de nombres que generalmente surgen del deseo personal, mas que de la verdadera expectativa que sus nombres puedan generaran.
No son pocos los que auguran un final mucho más oscuro que el presente. La sola idea -instalada intencionalmente por el presidente el lunes pasado en Rosario, con su abrazo para las fotos con “Hermes” ( tal como lo llama en público Kirchner al ex intendente del sur) en la Bolsa de Comercio de Rosario, agrega confusión y temores.
Que Kirchner ya haya abandonado la idea del plebiscito, que públicamente diga que para él es lo mismo Binner o el PJ, y que la derrota que adelantan las encuestas , se profundice en un enfrentamiento interno que derive en pases de facturas y venganzas, con derivaciones inimaginables.
Asi las cosas, el peronismo se acerca al plazo del miércoles sin definiciones claras y un conjunto de interrogantes que lo agobian, lo apresuran y lo encierran.
De esta salida dependerán otras tantas, que no son menores y que conviene subrayar: el destino del gobierno de Jorge Obeid, el futuro político de Carlos Reutemann, y el fin de las “garantías presidenciales” para el senador. Y además, como si fuera poco, el fin de 25 años de hegemonía justicialista en la provincia.
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