LA DROGA, UN PRODUCTO DE "TRÁNSITO NORMAL"
Desde los once años y con sustancias no prohibidas, los chicos dan sus primeros pasos hacia los hábitos de consumo y adicción de estupefacientes. Empiezan por la inhalación de pegamentos, aunque casi siempre ya fumaron o bebieron alcohol.
Después, la marihuana y la cocaína. La droga se convirtió en “un producto de tránsito normal”, admitió el director de Drogas Peligrosas de la provincia en declaraciones a El Litoral. Todavía “puede trabajarse el tema” en las escuelas, pero las estadísticas oficiales demuestran que no hay excepción ni de barrios ni de clases sociales. De enero a la fecha se realizaron procedimientos positivos en el centro de la ciudad, en Villa Hipódromo, Candioti, Don Bosco, Barranquitas, Chalet, Guadalupe, Guadalupe Oeste, Centenario, Siete Jefes, Las Flores y barrio Sur, entre otros.
También en lo que va del año casi sesenta menores de entre 13 y 17 años fueron detenidos como consecuencia de procedimientos realizados en toda la provincia.
Y el fenómeno crece. El comisario Gabriel Leegstra reconoció que las sustancias “llegan a donde tienen mercado y generan nuevos adictos”. Así, logró penetrar en localidades “sorprendentes” como Moises Ville, Tostado, Teodelina, Esperanza, Romang o San Jorge.
Este “gran negocio para algunos” pone a prueba a los organismos de control: “No hay policía en el mundo que haya podido con este flagelo”, se defendió el funcionario. Y disparó el reclamo: “Nunca serán suficientes los recursos que tengamos, porque estamos enfrentándonos a organizaciones tan poderosas como un propio Estado”.
En tanto, no escapó a reconocer la incapacidad del área que conduce para generar la suficiente confianza. “Siempre habrá turbiedad; trabajamos con barro, entonces necesariamente nos embarramos”, graficó.
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