LA DROGA Y EL ALCOHOL SE HACEN SENTIR EN EL DELITO
La alevosía y crueldad con la que se delinque en Santa Fe causa espanto. No se pueden explicar ni comprender los hechos desde la racionalidad. Entonces, ¿desde dónde se explican? ¿Desde dónde se analizan para detectar las causas que desencadenan la atrocidad?
Una nueva perspectiva de estudio en el mundo empezó a sondear la relación que existe entre el consumo de sustancias psicoactivas, ya sea droga o alcohol, y la comisión de delitos. Es un abordaje reciente y complejo (ver nota relacionada), pero que intenta avanzar de a pasos.
Santa Fe tuvo en este campo su primera prueba piloto. Promovido por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD) dependiente de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar), se hizo un relevamiento en esta ciudad y en Santo Tomé, con el fin de medir la asociación entre delito y consumo de sustancias.
Para el trabajo se registraron todos los detenidos y demorados que se produjeron durante una semana -26 de junio a 2 de julio de 2005- en las comisarías de las dos ciudades. Las entrevistas fueron en total 195. De ellos, el 90% eran varones, la mayoría (70%) con menos de 25 años.
Según los resultados del estudio, el 51,8% de los ingresados (101 casos) declaró haber consumido alcohol durante las 12 horas previas a la detención; el 4,1% confesó haber consumido inhalables; el 3%, marihuana; el 2,1% tranquilizantes sin indicación médica; y el 0,5%, cocaína y estimulantes. El trabajo demostró también, que en el 44% de los casos, el hecho que provocó la detención estuvo asociado con el consumo de alguna sustancia psicoactiva, que en un 87% fue alcohol..
Demográficamente
El tema fue abordado a través de la metodología propuesta por el Observatorio Interamericano de Drogas, que propone medir el consumo a través de “sondas o ventanas epidemiológicas” en los centros de detención, por las que se sigue periódicamente el fenómeno de acuerdo a variables sociodemográficas.
De los resultados surge que en general, el nivel de instrucción de los detenidos es bajo. Sólo el 15,4% de los jóvenes detenidos de entre 18 y 25 años completó el nivel medio de educación.
Casi el 60% son económicamente activos. De ellos, el 8,2% dijo estar desocupado y un 31,8% inactivo. Sin embargo, dentro de los que declararon estar ocupados, casi un 50% admitió que tales trabajos son esporádicos. Ello denota una “precaria inserción” en la actividad productiva, dice el informe.
En cuanto a los aspectos geográficos, la muestra revela que la mayoría de las detenciones (55,4%) se produjeron en la zona sur de Santa Fe y un tercio en la zona norte. La distribución se invierte cuando se observan los barrios de residencia de los detenidos: 47,7% barrios del norte; 34,4% del sur.
El flujo de detenciones se incrementa durante el fin de semana (53,8%), y dentro de los delitos que las generen, la mayoría son contra la propiedad..
Dificultades
El trabajo, que contó con la colaboración de la Dirección Provincial de Drogas Peligrosas, tuvo una primera fase exploratoria de índole cualitativa con entrevistas en profundidad, para conocer los actores involucrados en las comisarías y su funcionamiento. En la segunda fase se usaron encuestas para registrar a los detenidos, y para conocer su vínculo con la adicción.
En las conclusiones, los investigadores y médicos advirtieron sobre la “comunicación deficiente” que encontraron en el sistema de comisarías, y que complicó la realización de las entrevistas. Del mismo modo, señalaron que tanto el tiempo como el lugar empleados para la entrevista hicieron que fuese “muy dificultoso reconocer signos clínicos” de consumo de las sustancias.
“Esto deriva de una estructura y esquema de funcionamiento arraigado institucionalmente, donde se lleva a cabo una intervención netamente de control, antagónica con una intervención terapéutica y/o de contención. La tarea que realizan los médicos del Servicio (policial) está más destinada a cumplir con una norma y satisfacer una necesidad institucional, que a atender al detenido como paciente y ver cuál es la problemática real. Es de esperar que la reacción del detenido sea defensiva”, concluye el informe.
Sin conciencia
En los argumentos de la prueba piloto, el Observatorio advierte sobre la “complejidad de la relación entre sustancias y delitos”, y aclara que el interés por este tipo de investigaciones es reciente.
“El tema ha sido poco explorado de manera sistemática y se denota un fenómeno mucho más complejo debido a la falta de sistematización de la información”, señala el trabajo. Hasta ahora, los mayores avances se han logrado en Canadá, donde se comprobó que “los sujetos que consumen sustancias psicoactivas presentaron el doble de delitos que los que no consumen; y los dependientes, el doble de los que consumen (…). Entre el 40 y 50% de los delitos en ese país están asociados a drogas y alcohol”, señala el estudio de Pernanen y Colaboradores (2001/2002). Otro trabajo hecho en Australia por Makkai (2001) sostiene que “quienes consumen droga cometen más delitos que quienes no consumen; el peso total de las drogas en la comisión de esos hechos es alrededor del 39 por ciento”.
El informe de Sedronar alude también a los resultados de un estudio cualitativo realizado por Gabriel Kessler -“Sociología del Delito Amateur”-, para quien la droga aparece como “coartada perfecta para la desrresponsabilización de los actos, no sólo ante la justicia, sino también frente a aquello que es sostenido normativamente por ellos mismos”. Porque la droga, dice el investigador, “es descripta como una sustancia que borra la conciencia y pone en suspenso el yo en los actos que realizan”.
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