"La dualidad que vive un actor es bastante psicótica"
El actor Luis Machín disfruta de un presente laboral intenso que le permite transformarse en el escritor católico C.S.Lewis y protagonizar la obra "La última sesión de Freud", interpretar a un relojero atrapado en una historia fantástica en el filme "Dormir al sol" de Alejandro Chomski y oficiar como villano televisivo en la tira "Lobo".
"Ir de un personaje a otro es algo loco en la cotidianeidad del actor, necesito dejar que el cuerpo sea atravesado por el discurso del personaje, no me gustan las actuaciones que no comprometen de cabo a rabo el cuerpo y la mente en su totalidad", cuenta Luis Machín, en charla con Télam.
Fiel a su compromiso, cada noche de miércoles a domingo, defiende la fe católica desde su personaje de C.S.Lewis, filósofo y autor de "Las Crónicas de Narnia" y "Cartas del diablo a su sobrino", entre otros títulos,"aunque como persona estoy más cerca de las ideas de Freud que de las de Lewis, más allá de mi formación católica de la primera adolescencia".
"Tuve una formación cristiana por decisión, más que por mandato familiar, porque yo jugaba a la pelota en el patio de la parroquia Corazón de María en Rosario y como a través del fútbol se capturan voluntades, nos hacían ir a misa y entonces algunos empezamos a creer más, hasta que el teatro me llevó a deambular la noche y me zambullí directamente en el infierno"(ríe).
"La última sesión de Freud" dirigida por Daniel Veronese, lleva más de 50 fnciones desde su estreno a fines de enero y el actor la define como "una obra que se recicla de modo sorprendente, donde todo el tiempo se habla de la vida y la muerte, preguntas universales que uno tiene en la cabeza y resultan incentivos poderosos para actuar."
El actor deslumbró en piezas a cargo de Ricardo Bartís como "La pesca" y aclara que "es la primera vez que trabajo en este encuadre comercial con seis funciones semanales y podría implicar mayor peligro de repetición, pero sigo sorprendiéndome igual y no me aburro, hago teatro desde los 16 años y nunca paré."
El duelo actoral que emprende con Jorge Suárez, el otro protagonista (quien encarna al padre del psicoanálisis) implica la articulación de dos discursos poderosos relacionados con las creencias, "pero antes de componer al personaje no leí nada, preferí centrarme en la obra, no siempre las composiciones que hago sobre figuras históricas las tomo desde la documentación".
"Hace poco filmé una serie de trece capítulos para televisión, "Diálogos fundamentales del Bicentenario" que recorre personajes nacionales como San Martín, Kirchner o Perón y entonces sí necesité documentarme con datos, pero también siempre me gusta opinar mediante mi actuación, mostrar lo que pienso acerca del personaje que sostiene determinados discursos", aclara.
En relación al filme "Dormir al sol" de Alejandro Chomsky que protagoniza, Machín afirma: "estoy muy contento con el estreno, quien quiera llevarse un balde de pochoclo a la sala que se abstenga de ir, ya que no se trara de una película pochoclera, es una producción para estar atento y entrar muy de a poco en el universo del escritor Bioy Casares".
La entrega para con sus personajes es casi una marca del actor, quien durante su agitado día de tarbajo se permite vivir muchas vidas, así en la tira "Lobo": "me permito cierto nivel de juego ya que es un género que hace más a la novela, sin quitarle ningún mérito", detalla.
Precisamente "porque respeto lo popular comprometo mi cuerpo que, en este caso me lleva a interpretar a Toribio, un tipo malvado que desea formar un ejército de lobos, ese nivel de desmesura propone el género y también lo disfruto", concluye mientras se prepara para grabar escenas de la tira después de la función teatral, entre la una y las seis de la madrugada.
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