LA ECONOMÍA CRECERÁ POR LO MENOS UN 5% EN EL 2005
La economía argentina crecerá como mínimo un 5 por ciento en 2005, en un contexto internacional favorable, e incluso este piso podría ser mayor con una resolución “exitosa” de la renegociación de la deuda pública en default, según la consultora Ecolatina.
El mantenimiento del elevado ritmo de actividad que se sustenta en un adecuado contexto macroeconómico, tanto local como internacional, y la inercia del proceso de recuperación “aseguran un piso de crecimiento de 5 por ciento para 2005”, indicó Ecolatina en su tradicional informe económico semanal.
“Este escenario base supone la culminación del proceso de renegociación de la deuda en la primera mitad del año”, señaló el trabajo, que añadió que “el ritmo de expansión superaría ampliamente el piso fijado en el escenario base, si se diera una resolución exitosa del canje”.
No obstante, advirtió la consultora fundada por el ministro de Economía Roberto Lavagna, “aún bajo supuestos conservadores, en 2005 la economía superará su nivel máximo histórico” (1998).
“Más allá de los vaivenes en las expectativas registrados particularmente en la primera mitad del año, 2004 culmina con un crecimiento del Producto Bruto Interno de 8,4 por ciento”, destaca Ecolatina.
De esta forma, “se mantiene un ritmo semejante al registrado en 2003 (cuando el PBI creció 8,8 por ciento), aunque en un proceso expansivo que abarca a una mayor cantidad de sectores”, añade.
Por otra parte, el informe indica que para que el crecimiento se sostenga en el tiempo, es preciso avanzar en la ejecución de políticas de mediano y largo plazo.
Entre otras, propone una política fiscal con un “sesgo progresivo”, que no pierda de vista los compromisos de superávit primario asumidos; y una política monetaria que continúe “jugando como lubricante del crecimiento”, pero sin descuidar el control de la inflación y el mantenimiento de un tipo de cambio real elevado y estable.
Asimismo, advierte sobre la necesidad del desarrollo de “nuevos instrumentos crediticios” para que las empresas accedan a financiamiento de mediano y largo plazo; y el fomento y/o impulso por parte del Estado de inversiones en infraestructura básica.
Por último, incluye la renegociación de los contratos de los servicios públicos, fijando “reglas de juego claras y horizontes previsibles” para las inversiones; el desarrollo del capital humano; y el rediseño del Mercosur orientado a corregir las múltiples asimetrías dentro del bloque.
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