LA EDUCACIÓN SE REFLEJA EN MENOS EMBARAZOS ADOLESCENTES
EDUCAC”Aquí, en esta escuela donde se da educación sexual, hubo durante el 2004 dos embarazos adolescentes. En aquellas donde no se da nada, se pueden contar hasta uno o dos embarazos por cursos entre 8º año de la EGB y el 3º año del Polimodal”. La reflexión y los datos pertenecen a la docente Claudia Mauri, quien desde 1995 trabaja en educación sexual en la Escuela Media Nº 409 de Kay 375 (Tucumán al 7800). Mauri, junto a Mónica Arrighi, también docente y ambas integrantes de Casa de la Mujer -ONG que funciona en Derqui y Donado- opinan que “cuando hay educación en la materia, en general se retrasa la edad promedio de inicio de las relaciones sexuales porque hay una conciencia de que las cosas deben hablarse, pensarse para poder decidir y vivirlas bien”. Por eso insisten en la importancia de la capacitación docente –desde el Ministerio de Educación de la provincia se anuncian acciones en ese sentido (ver aparte)- y en la paradoja que supone que las carreras de formación de maestros y profesores y aun la de Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR no contienen en sus currículas la preparación para dar educación sexual.
Claudia Mauri es profesora en biología y en 1995 participó de un seminario de educación sexual en Casa de la Mujer, una ONG que en la actualidad trabaja de manera especial sobre dos ejes: prevención de la violencia en las relaciones afectivas y derechos sexuales y reproductivos. Después, junto con Mónica Arrighi -maestra y profesora en ciencias de la educación- se presentaron en un concurso porque en esa escuela funcionaba una experiencia piloto que se perdió con la Ley Federal de Educación. Allí se ofrecía una variada posibilidad de talleres. Incluído el de educación sexual, que fue votado mayoritariamente por los alumnos y ellas se hicieron cargo del espacio.
“Cuando se da educación sexual, en general se retrasa la edad promedio de inicio de las relaciones. Es como que hay una conciencia en cuanto a que las cosas deben hablarse y que hay que decidir antes. En cambio cuando no tienen educación los chicos plantean: `y bueno, sucedió, pasó’, como que no pueden tener decisión”. En el marco de las clases que se dan en los espacios de ciencias biológicos y tutoría –así quedó después de la Ley Federal- se reflexiona sobre las charlas que “debe haber con los compañeros, con los novios, acerca de qué gusta y qué no, de como deben ser los cuidados, si se va a consultar a un ginecólogo y también el tema de la confianza”.
Pocos días atrás, el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, habló del embarazo adolescente como “una bomba social” y señaló que el promedio en el país es de un 16 o 17 por ciento del total de nacimientos y que “en las chiquitas más débiles socioeconómica y culturalmente es donde más se produce”. Claudia Mauri plantea que durante el 2004 intervino con dos técnicas: “el plantear a las chicas y los chicos el para qué se tienen hijos, no el por qué, sino el para qué. El poder pensar en los motivos dio paso a una reflexión muy intensa”. El relato de los adolescentes fue de un lado a otro por los argumento de la “soledad” o del “deseo de tener una familia” y de allí en más se siguió hacia la forma en que debe estar planteada la organización familiar.
“El otro gran tema -describe Mauri- es el de la confianza que se plantea como indiscutible cuando hay una relación de un poco más de un par de meses de noviazgo y los chicos no pueden pensar que el otro puede tener el virus del HIV”. Una historieta sirvió en este caso para trabajar sobre lo que lleva cada uno a la relación y en este caso como a Juan, a quien no le gusta usar preservativo, desconocía que el novio anterior de la chica con la que está tenía el virus del VIH. “¿De qué sirve que a él le tengan confianza?”, dice Claudia Mauri cuando recuerda que la discusión fue hacia las formas en que podrían haberse cuidado.
Los estudiantes de primer año polimodal de la escuela 409 vieron los temas en biología “pero aquí hay otra mirada y otro contenido ya que el placer está fuera de la biología que aborda embarazo, parto, hormonas y anticonceptivos. Si no se habla del derecho a decidir sobre el propio cuerpo, de los mitos y los prejuicios, de la vida propia y real las recetas no sirven. En los talleres se reflexiona mucho desde lo personal y también desde lo anónimo, por eso es necesario que los docentes tengan una capacitación específíca”.
Mauri y Arrighi recuerdan que la ley provincial 10.947 es de 1992. “Este año pasaron muchas cosas pero hay que tener en cuenta que desde las organizaciones de mujeres, en cada marcha y desde los encuentros nacionales de mujeres sale el reclamo por la educación sexual en las escuelas. Debería ser una materia anual, como mínimo en 8º y 1º año que se llame educación sexual porque de lo contrario, desde la transversalidad que se plantea a tono con la Ley Federal de Educación es como que nadie se hace cargo”. Se refieren a que tanto la ley como la posterior resolución Nº 847 que firmó la entonces ministra María Rosa Stanoevich habla de que el tratamiento se hará desde varias disciplinas o áreas que integran la currícula (ciencias naturales, ciencias sociales, formación ética y ciudadana, psicología, lengua, educación física y educación artística).
La paradoja histórica es que las carreras donde se forman maestros y profesores no tienen incorporadas en sus programas de estudio la educación sexual, ni siquiera lo tiene la carrera de Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR.
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