LA ELECCIÓN DE UNA CARRERA: ¿UNA DECISIÓN CONDICIONADA?
Al llegar al último año del Polimodal, los alumnos se encuentran ante una encrucijada: elegir la carrera que los formará para ejercer una profesión durante décadas. Aunque algunos definen sus preferencias sin demasiados rodeos, otros están indecisos y se debaten entre el deseo propio y los condicionantes sociales.
Marcar su postura, distanciarse de lo que piensan o esperan los padres y de lo que harán los amigos genera temor y angustia. “Los chicos están acostumbrados a ir a la escuela porque los padres los mandan; ahora son ellos los que tienen que realizar una elección y sostenerla y eso genera incertidumbre”, señaló el psicólogo Alejandro Barchiesi.
La decisión nunca es fácil de tomar. En ella entran a jugar factores tales como las condiciones económicas, la capacidad intelectual para determinadas disciplinas y también el “mandato de la sociedad”.
“Tener un gusto por algo que no está socialmente expuesto ni en los medios masivos de comunicación ni en las propuestas académicas más publicitadas puede hacerlos sentir un poco más inseguros”, señaló la psicóloga Silvina Carmona.
Ser un profesional -sostienen- está vinculado, hoy en día, con la idea de convertirse rápidamente en expertos para tener “una vida garantizada”. Esta ilusión, ligada a las carreras tradicionales como medicina, abogacía, ciencias económicas, psicología e ingeniería y a nuevas ofertas académicas que están de moda (como la de chef) “hacen que los chicos se inclinen más hacia ellas. Así se dejan de lado sus gustos para obtener un buen pasar económico”, señaló Barchiesi.
A veces también juegan en contra -y en forma involuntaria- los padres. Los psicólogos señalaron que algunos adolescentes se sienten presionados de elegir bien o acorde con las expectativas de sus padres, porque son ellos los que pagan la carrera. “Esto exige que los adultos tengamos una posición de apertura para posibilitarle al adolescente la oportunidad de estudiar no sólo desde lo económico sino también desde la decisión”, agregó Carmona.
“Deseo ser…”
Otro factor que favorece la indecisión es el hecho de que “los chicos piensan que elegir una carrera significa firmar un contrato de por vida cuando, en realidad, uno puede realizar otras elecciones más adelante. Que nos hayamos equivocado no quiere decir que fracasáramos”, explicó Barchiesi.
La clave está en que cada joven se interrogue acerca de sus preferencias, intereses y habilidades intelectuales, despojándose de todos los condicionantes a fin de tomar una decisión que coincida con el “deseo ser” y no con el “deber ser” que impone la época.
Los adolescentes también tienen que tener en cuenta que “terminar el secundario no significa que tengan que entrar inmediatamente a la universidad. Hay tiempos subjetivos que no siempre van a la par de los tiempos institucionales”, agregó Barchiesi.
Poco acompañamiento
Los psicólogos señalaron que los adolescentes no reciben orientación vocacional suficiente que les permita ir definiendo sus áreas de interés en forma temprana. “No hay una política educativa en este sentido. Sólo se observan hechos aislados solventados por cooperadoras o propuestas en algunas escuelas privadas”, opinó Barchiesi.
En tanto, Carmona sostuvo que “la orientación vocacional se da en el último tiempo del 3er. año del Polimodal. Esto es un error, porque se puede trabajar mucho tiempo antes para ir despertando intereses y para que los adolescentes se animen a curiosear, conocer y explorar”, concluyó Barchiesi.
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