LA EPE ADVIRTIÓ A LOS NEGOCIOS QUE NO PUEDE GARANTIZAR EL SERVICIO
“¿Qué quiere que haga? Me río… no puedo ni pagar la boleta de la luz y me voy a comprar un grupo electrógeno”, ironizó ayer Juan Milito, nada menos que el titular de la Unión Almaceneros al enterarse de que la Empresa Provincial de la Energía (EPE) ya aconseja a muchos comerciantes tener un generador. La novedad está llegando por carta en estos días a todos los negocios cuyas actividades “requieren un suministro continuo”, por ejemplo cadenas de frío, criaderos de animales o centros médicos. “Nuestra sugerencia es tener una fuente alternativa de energía que posibilite la continuidad del servicio en forma transitoria”, recomendó la EPE a sus clientes comerciales, incluidos hasta los pequeños quioscos.
Los negocios de la zona céntrica que ya empezaron a ser notificados por una carta con firma de la gerencia comercial de la EPE pusieron el grito en el cielo. “No se puede creer cómo se lavan las manos. Te aconsejan que te compres un grupo electrógeno y listo, total… ¿quién no tiene para pagar un generador?”, le dijo a La Capital el dueño de un pequeño salón de ventas de Sarmiento al 700.
Media cuadra más allá, uno de los propietarios del bar El Cairo se desayunó de la noticia por sus colegas de la zona. “La nota de la EPE todavía no nos llegó, lo que sí llegó fueron los cortes, que desde diciembre no pararon y ya nos costaron un equipo de aire acondicionado”, rezongó Rubén Díaz.
“Riesgo de corte”
En rigor, la carta que la empresa santafesina envió a sus clientes comerciales para recomendarles tener una “fuente alternativa de energía” admite explícitamente que “los fenómenos atmosféricos y el crecimiento extratendencial de la demanda” en distintas zonas geográficas la ponen “en situación de riesgo de corte del servicio eléctrico”.
La nota explica también que “la empresa no puede asegurar un servicio ininterrumpible a sus clientes” ante causas que escapan a su control, como “temperaturas extremas o situaciones meteorológicas severas”.
Pero, ¿a qué llama la EPE temperaturas extremas? A pocos días de la llegada del invierno, en este caso parece referirse al frío. ¿Y cuánto frío puede hacer en Rosario? ¿Cero grado? ¿Dos bajo cero? Porque la pregunta siguiente podría ser, para dar un ejemplo, ¿qué pasará en Pittsburgh (Estados Unidos), donde la temperatura promedio invernal es de 20 grados bajo cero y en verano trepa a 40? Aparentemente, nada; quienes han vivido años en esa ciudad no recuerdan ni un corte.
Desde la EPE argumentan que lo verdaderamente imponderable son los efectos de la “crisis energética” que atraviesa el país. “Estamos en crisis energética, así que a partir de ahí todo se puede dar porque la situación a nivel nacional es triste, pero la EPE está en las mismas condiciones que el resto de las empresas”, admitió la vocera de la firma santafesina, Diana Antruejo. Básicamente, porque “depende del mercado eléctrico nacional”.
Aun cuando “se supone que en esta zona no debería haber demasiados inconvenientes”, las cartas a los clientes con el consejo de contar con una fuente alternativa de energía “llegarán a todos los comercios de toda la provincia, hasta a los quioscos”, afirmó.
La idea de la EPE es, hablando en criollo, “que todo el mundo que posea un negocio o consuma determinada cantidad de kilovatios la tenga recontraclara: la empresa distribuye energía y es responsable en media y baja (tensión), pero no puede asegurar un servicio ininterrumpible”. Algo así como que el que avisa no es traidor.
Otra es la visión que tiene del tema el presidente de la organización de defensa de usuarios y consumidores La Comuna, Carlos Comi. “Planteada así, la carta suena como un intento de exonerar a la EPE, cuando en realidad es absolutamente responsable de mantener el suministro en forma constante e incluso de afrontar las consecuencias en caso de que no lo logre, por ejemplo, de pagar indemnizaciones por la rotura de equipos durante los cortes”, aseguró.
Sin embargo, recordó el ahora candidato a edil por el ARI, los reclamos realizados por las interrupciones del servicio durante 2003 y 2004 no dieron frutos. “Seguimos esperando los resarcimientos, pero nunca se concretaron”, afirmó. Por eso, definió al consejo de la EPE como una “estrategia para limitar sus propias responsabilidades y transferírselas a los comercios ante un eventual problema”.
En algunos casos, los propios clientes ya han tomado esa decisión. Por ejemplo, sanatorios, algunas industrias e incluso más de un local comercial. En Puebla, un restobar de Mitre al 700, hace cuatro años que tomaron recaudos al respecto y comparten un generador eléctrico con dos comercios vecinos. Según recordó el encargado, una iniciativa que por entonces les costó cerca de 18 mil pesos.
De acuerdo a lo que pudo averiguar este diario, de mínima un equipo electrógeno para hacer frente a una emergencia de corte de luz en un quiosco o una granjita costaría algo así como 1.400 pesos. De allí para arriba, lo imaginable. Por ejemplo, en un local de las dimensiones de El Cairo, que además necesita abastecer a una cámara frigorífica, seis equipos de aire acondicionado, seis freezers, máquinas de café y otros artefactos, ni sueñan con comprar uno. “Ni pensarlo por el momento, nos representaría un costo altísimo”, explicó Díaz.
En forma similar razonaron la dueña de una rotisería por Santa Fe al 1100 -“es simple, no tengo plata para comprarlo, así que me resignaré a que se me eche a perder toda la comida”, dijo- y el encargado de un restaurante de la misma cuadra, quien evaluó una eventual situación de corte como “un perjuicio económico muy grande” que no podrían conjurar comprando un generador.
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