LA EPE BAJÓ EN UN PUNTO EL ROBO DE LA ENERGÍA
Sigue en niveles muy altos la llamada “indisciplina del mercado”. Sin embargo, por primera vez en la última década, la EPE logró que le roben menos: en 2004 hubo un 23 % de pérdidas totales de energía y en 2005, un 22 %. Exhiben resultados del convenio con la UTN.
“En la historia de la EPE existe una constante: año a año crece el fraude. Desde 1986, a razón de un punto por año. En 2005 logramos quebrar esa tendencia”, sostiene el interventor de la empresa, Luis El Halli Obeid.
El funcionario advierte que “las pérdidas totales de energía de la empresa eran del 12 %” en aquel año. Y hoy llegan al 22 %.
“En ambas cifras, aproximadamente, el 8 % corresponde a las pérdidas técnicas de la distribución de la energía; lo demás es lo que la empresa pone en las redes y no logra facturar”. Se trata del robo de energía por parte de los enganchados en los barrios más pobres, y de los fraudes cometidos por clientes regulares que alteran el funcionamiento del medidor o recurren al mismo método -ya sin disimulos- de colgarse de las líneas.
“Sólo en 1997 hubo un quiebre de la curva de robos de energía, que luego volvió a dispararse. Hoy estamos ante un hecho que consideramos muy importante que es que después de estos casi diez años otra vez se quiebra esta tendencia. En lugar de subir un punto, se bajó en un punto”, afirma el titular de la empresa.
QUEBRAR LA TENDENCIA
La novedad tiene una explicación: éstos son los resultados que comienza a mostrar un convenio firmado por la EPE con la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional, sobre control de consumos domiciliarios, en los que la UTN se adelanta con sus propios recursos técnicos y cuadrillas a los inspectores de la empresa.
Se estima que para los números de la empresa provincial, recuperar esta energía implica también recuperar unos diez millones de pesos. “Lo sabemos por los montos sumados de las actas de fraude, las notas de débito que realizan las inspectores cuando se comprueban irregularidades”.
“Estamos ante una indisciplina del mercado que es muy alta. Revertir la tendencia, bajar un punto en este proceso, requiere de un enorme esfuerzo y en esta tarea la empresa está comprometida en forma total”, asegura el subinterventor Juan Ruiz.
“Se revisan suministros sobre grandes clientes, medianos, chicos, comerciales y residenciales. Y aumentamos sobre todo la inteligencia para la detección de estos fraudes. Las actas se hacen por cualquiera de estas tres situaciones: alteración de los precintos, de las máscaras de éstos, o reincidencia en el engancharse”, subrayó Obeid.
“HAY QUE BAJAR CUATRO PUNTOS MÁS”
En nuestra ciudad, hay unas 50 personas dedicadas a observar las conexiones domiciliarias en áreas donde no existen problemas socioeconómicos graves. Treinta de ellas pertenecen a la UTN.
Cada mes se hacen en Santa Fe unas 1.700 actas de fraude y de éstas se comprueba luego el hurto de la energía en un 70 % de los casos. La tasa de eficacia aquí es un poco más alta que en Rosario (65 %), donde se labran unas 4.000 actas.
Para el interventor de la EPE, existen condiciones económicas en el mercado y un esfuerzo suficiente como para que al cabo de 2006 se mejore en unos 4 puntos más el guarismo actual de 22 %. “Nuestro objetivo es llegar a un resultado mejor: el 18 % y seguir trabajando en la misma dirección”, definió.
5.700 ACTAS DE FRAUDE POR MES
En nuestra ciudad, la EPE hace unas 1.700 actas de fraude por mes. A estas se suman otras 4.000 -también mensuales- que se realizan en Rosario. Las cifras -que siguen creciendo- corresponden a 2005 y lo que va de 2006. En un 70 % de estos casos se llega a comprobar el hurto de energía.
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