LA EPE NO PUEDE CONTENER LA GRAN DEMANDA DE ENERGÍA ELÉCTRICA
“Si algo puede ir mal, ¡irá!, y será en el peor momento”, afirma una de las infalibles leyes de Murphy. Y en Rosario, cuando el calor agobió con casi 36 grados, comenzaron los cortes de luz y la indignación de los vecinos. “Hemos tenido una demanda inusual, inesperada, y la atribuyo directamente al funcionamiento de los acondicionadores de aire”, aseveró ayer el interventor de la Empresa Provincial de la Energía (EPE), Luis El Halli Obeid.
El funcionario admitió que si bien se hicieron inversiones, aún está demorada la estación eléctrica de Echesortu y que tampoco se terminó de poner en marcha la del parque Scalabrini Ortiz. “Estamos invirtiendo y lo seguiremos haciendo, es verdad que estas dos obras están algo demoradas, pero Scalabrini Ortiz en uno o dos meses estará funcionando y será un alivio”, prometió.
Pero a renglón seguido dijo que mientras el verano pasado la demanda en números redondos de un día de intenso calor fue de 19 mil amperes, ayer y anteayer fue de más de 21 mil. “Estamos hablando de un 22 por ciento más, tomando día a día”, agregó.
Con el mismo tenor, insistió en que el gran corte de antenoche -que dejó a más de siete mil clientes a oscuras y que incluso privó de energía a la planta potabilizadora de agua- se debió al incremento “desproporcionado de la demanda de energía”. Cargó las tintas sobre el uso intensivo de los acondicionadores de aire y subrayó el aumento del consumo energético al compás del crecimiento económico general.
El interventor de la firma energética remarcó que las nuevas líneas de aparatos que funcionan a control remoto y que ofrecen distintas temperaturas son usadas “al límite”. “Mire, se considera que con 25 grados una persona está en un ambiente agradable, pero muchísimos lo regulan en 20 o menos, lo que exige una demanda desmesurada de energía”, aseveró, y remató: “Si la gente lo usa en 25 grados, la EPE festeja; si lo pone a menos de 20 grados, la EPE revienta”.
Obeid confió en que estos niveles de demanda de energía en Rosario escaparon de todo diagnóstico y previsión. “Nuestras proyecciones indicaban que podía haber esta demanda en los años 2007 y 2008, pero nunca ahora”, admitió.
El directivo admitió que si el clima sigue así volverán los cortes de energía, aunque los relativizó: “La experiencia indica que cuando empiezan los grandes calores la gente prende los acondicionadores y demás artefactos durante todo el día, sin regular nada; pero después hay todo un acomodamiento al verano, que también incluye la utilización de los aparatos de frío”, dijo.
Anteayer, unos siete mil usuarios de la EPE se quedaron sin electricidad en el centro y macrocentro de Rosario durante varias horas. Ayer fue el turno de los barrios y también en puntos pequeños del microcentro. Las quejas se escucharon a lo largo y ancho de la ciudad y las explicaciones no conformaron demasiado.
“Si tomamos el consumo del día 21 de noviembre del año pasado y lo comparamos con este 21, el aumento fue de más del 18 por ciento, un valor fuera de cualquier pronóstico”, esgrimió el gerente local de la EPE, Raúl Stival.
Todo se agravó porque el corte de antenoche alcanzó a la planta potabilizadora de Aguas Provinciales durante más de dos horas, lo que conllevó que el servicio se viera afectado hasta por lo menos ayer pasado el mediodía. “Cuando tenemos estos problemas es muy difícil poder reponer rápidamente el servicio porque el mecanismo es complicado, y se hace gradualmente, más teniendo en cuenta la gran demanda de agua por las altas temperaturas”, explicó el gerente de Relaciones Institucionales de Aguas, Alfredo Parcel.
Al menos unos 1.200 clientes se quedaron ayer sin luz durante más de cinco horas en algunos casos, y al cierre de esta edición un apagón castigaba a un sector del macrocentro. La zona más sufrida fue la comprendida entre las calles Víctor Andrade, Vuelta de Obligado, Lamadrid y bulevar Oroño; pero también se vieron afectados los vecinos de 3 de Febrero y Balcarce; bulevar Avellaneda y Mendoza; avenida San Martín y Amenábar, y Rioja y Juan Manuel de Rosas. En Gorriti y bulevar Avellaneda, Pasco y Moreno, y San Juan y Pascual Rosas, también estuvieron varias horas sin energía.
La unión de falta de luz y calor alteró los ánimos de los vecinos. Y no es para menos, si se tiene en cuenta que el termómetro trepó a los 35 grados en Fisherton, pero los mismos pronosticadores del Servicio Meteorológico Nacional advirtieron que en la ciudad siempre la temperatura real es de al menos dos grados superior.
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