Divertidos y enamorados
La escapada romántica de Mauro Icardi y la China Suárez a un boliche de Costanera
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La pareja aprovechó la noche sin los cinco niños que están a su cargo y disfrutaron de una salida cargada de besos.
Mauro Icardi y la China Suárez se escaparon una noche del rol de padres de cinco y eligieron un boliche de Costanera para mostrarse ante el mundo sin reservas. Las fotos que circularon en redes sociales no dejaron lugar a dudas: la pareja fue a divertirse y a que los vieran hacerlo.
El 6 de junio, Icardi se reencontró con las dos hijas que tiene junto a Wanda Nara. Desde ese día, el futbolista y la actriz quedaron a cargo de una familia ensamblada de cinco niños: las dos nenas de él y los tres hijos propios de la China. Una dinámica que, lejos de agotar a la pareja, pareció reforzar su vínculo.
Porque en medio de esa cotidianidad a pura crianza compartida, los dos encontraron el momento para salir. El destino fue un boliche de Costanera, uno de los más concurridos de Buenos Aires, con su decoración de terciopelo borravino y paredes empapeladas en rojo intenso que se convirtieron en el fondo perfecto para una noche que quedó registrada en detalle.
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Las imágenes cuentan la historia por sí solas. En una de las fotos, la China aparece sentada sobre las rodillas de Icardi, los dos vestidos de negro, ella con una gorra con el número 9 —el número del delantero— y botas altas de cuero. Él la abraza con un vaso en la mano mientras ella ríe a carcajadas, con la cabeza echada hacia atrás. La escena transmite una complicidad sin poses.
En otra toma, la pareja se besa en el sillón del reservado. Ella tiene las piernas cruzadas sobre las de él, los cuerpos entrelazados, los vasos todavía en la mano. La pared de papel pintado en rojo y el tapizado de cuero oscuro enmarcan un momento que la pareja claramente no intentó ocultar.
Hay fotos más íntimas. En una de ellas, Icardi le besa el cuello a la China mientras ella, recostada sobre el almohadón del sillón, sonríe con los ojos cerrados. Él lleva un anillo en la mano con la que la rodea. En otra imagen tomada en primer plano, los dos están cara a cara, casi nariz con nariz, los ojos entrecerrados, con un sorbete entre los labios que los une en un gesto juguetón.
La China también se sacó selfies. En una aparece sola en primer plano, con la gorra, el cabello suelto y un chupetín entre los dientes, mirando a cámara con una expresión entre desafiante y divertida. En otra, Icardi le besa la mejilla mientras ella abre grande la boca en una carcajada. Los tatuajes de ambos se mezclan en cada encuadre: los de él, que cubren brazos y cuello, y los de ella, visibles en el brazo y el cuello también.
La actriz también compartió una historia en sus redes desde adentro del boliche. Parada de perfil junto a una cabeza de tigre blanco que decora la pared, con la misma gorra del 9, una minifalda con ribete de piel y un vapeador violeta con brillos en la mano, la China posó con un chupetín en la boca y una sonrisa pícara. La luz azul del lugar tiñó la escena con un tono de noche plena.
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La imagen ilustra a Mauro Icardi y China Suárez compartiendo un chupetín en un boliche, durante una salida nocturna.
El registro completo fue publicado desde la cuenta de Instagram de la China Suárez con un epígrafe que funcionó como declaración de principios: “Que nos miren, que comenten!! También es una forma de admirarnos”. La frase no fue casual. La pareja eligió mostrarse en una noche de boliche, con tragos, besos y risas, en el momento en que tienen a cinco chicos bajo su techo. La exposición fue total y deliberada.
Icardi luce en las imágenes con remera negra, zapatillas Nike Air Jordan en blanco y negro, y un reloj de acero en la muñeca tatuada. La China combina la misma paleta oscura con la gorra del 9, la minifalda con ribete de piel y las botas que aparecen en varios planos. Los dos con tragos en la mano, los dos pegados, los dos mirando a cámara cuando se lo proponen y olvidándose de ella cuando no.
La noche en Costanera fue, según las imágenes, exactamente lo que la pareja quiso que fuera: una salida sin disimulos, documentada y compartida con la misma naturalidad con la que días antes habían armado una familia de cinco.

