LA ESPOSA DE ARAFAT DENUNCIÓ UN COMPLOT PALESTINO PARA DERRROCARLO
Hasta ahora, los culebrones era el gran producto de exportación brasileño y argentino a Oriente Medio. Desde ayer a la mañana, los palestinos están produciendo su propia telenovela, con todos los ingredientes de un drama con final abierto, si no fuera porque en ella arriesgan una sucesión traumática y sangrienta, en el día después de la muerte de Yasser Arafat.
A la hora del desayuno, los franceses se despabilaron inesperadamente. Como si fuera en cadena, aparecía en todos los canales la rubia y regordeta figura de Suha Arafat, la esposa separada del rais. A los gritos, desde el hospital de Percy, advertía en árabe que los tres máximos dirigentes palestinos que esa mañana deberían llegar a París —para interiorizarse de la verdadera salud del presidente del gobierno autónomo— querían “enterrarlo vivo para quedarse con el poder”.
“Debemos hacer saber a los palestinos honestos que un grupo de esos que quieren heredar el poder están viniendo a París. Ustedes tienen que darse cuenta del tamaño de la conspiración. Yo les cuento que ellos están tratando de enterrar a Abu Ammar vivo,” denunció Suha, en la cadena árabe Al Jazzera. Abu Ammar es el nombre de guerra de Arafat.
“Ellos” son Ahmed Qurei, el premier palestino que heredó poderes de Arafat; Mahmoud Abbas, número uno de la OLP y sucesor actual, y el canciller del gobierno, Nabil Chaat. Actualmente son las máximas autoridades palestinas, desde que Arafat fue trasladado a París para tratar una enfermedad que nadie puede detectar y cuyo origen se desconoce y que algunos sospechan puede deberse a envenenamiento.
El rais está en la sala de terapia intensiva. Nadie sabe si en coma profundo o reversible, si mudo o hablando con sus médicos, vivo o con muerte cerebral, enchufado a un respirador o desenchufado.
Sólo una condición pública han puesto los médicos el lunes al paciente Arafat: “No puede recibir visitas”.Esto quiere decir que los líderes palestinos, que después del “shock Suha” anularon el viaje a París y decidieron reemprenderlo horas más tarde, no podrán “por razones médicas” ver al símbolo de su resistencia.
Todos llegaron por la noche del lunes a París en un avión privado desde Amman. Hoy se entrevistarán con el canciller francés Michel Barnier y con el presidente Jacques Chirac. Cómo será su paso por el hospital de Percy es el capítulo más esperado de esta trágica telenovela de la sucesión.
¿Mediación de Chirac? ¿Del canciller? La posición es incómoda y delicada para Francia en su política frente a los países árabes.
La ley francesa otorga derechos a Suha Arafat cuando su marido está en terapia intensiva. La legislación establece que sólo el puede autorizar a revelar su diagnóstico pero en caso de no poder hacerlo, es su esposa la que decide.
Desde la internación en París, cuando todos la creían separada y a pesar de no haber visitado a su marido desde el 2001 ni siquiera cuando estaba sitiado en la Mukata en Ramallah durante dos años y medio, Suha no sólo ganó control sino férreos enemigos.
Farouk Khaudami, el canciller de la OLP y opuesto a cualquier clase de diálogo con Israel, habría sido nominado por Arafat como su heredero en un testamento que le habría entregado en París a Suha. Tras la denuncia, las brigadas mártires de Al Aqsa informaron que el único sucesor aceptable de Arafat es Marwan Bargouthi, el l«íder de Al Fatah, detenido por Israel.
¿Ajuste de cuentas?¿Poder?¿Dinero en la lucha de la sucesión? Todos los ingredientes son posibles. Esta millonaria hija de un banquero de Jerusalén y una periodista palestina militante, originalmente cristiana y convertida al islam, feminista y bien educada, vive a sus 41 años en París junto a la pequeña hija de Arafat y controla algunos fondos de la OLP. La inexplicable fortuna personal de su marido está estimada en US$ 4 mil millones.
Gerard Sebag, el biógrafo de Suha Arafat, cree que las razones son más femeninas. Cuando se casó con Arafat con 34 años de diferencia de edad, ella sintió el vacío de los viejos guerrilleros y el boicot en el búnker de Túnez. “El Viejo” siempre la consideró una militante pero sin rol político y no disimuló su mezquindad, en un medio donde las joyas son un signo de amor. Bajo la presión de sus amigos “tunecinos”, los que hoy quieren tomar el poder, Arafat dijo una frase que hoy le duele a Suha: “Yo sólo tengo una esposa: Palestina”.
En su hora final, Suha decidió ser la esposa que los viejos guerrilleros que quieren sucederlo no la dejaron ser y la llevaron a huir de Ramallah. Tratará que ellos no sean los que hereden sus sueños y lo último que le preocupa es la ecuación política.
Este contenido no está abierto a comentarios

