LA ESTRATEGIA DE LA EVASIÓN
El ocaso de la gestión gubernamental de Carlos Reutemann parece signada por una obsesiva estrategia evasiva que tiene por objeto eludir a los medios de comunicación. Las visitas a Rosario para entregar subsidios, por ejemplo, no son difundidas por la Secretaría de Información Pública porque, sencillamente, el mandatario no avisa que esas ceremonias serán presididas por él. En ese marco, y mientras se espera que el Senado decida si la provincia mantendrá finalmente al Nuevo Banco de Santa Fe como su agente financiero, la semana pasada conoció el malestar que generó en el gobierno de San Juan una actitud del gobernador Carlos Reutemann en las vísperas de la asunción del nuevo directorio de la entidad crediticia santafesina adquirida, precisamente, por el Banco de San Juan. La idea original, trascendió a través de altas fuentes de la institución financiera cuyana, era que los flamantes directores asumieran en un acto abierto, con acceso libre a la prensa y con la presencia de los mandatarios de ambas provincias involucradas. La destemplada y vehemente oposición del Lole abortó esa iniciativa y todo se resolvió a puertas cerradas, sin las presencias de Wbaldino Acosta, gobernador de San Juan, ni de los medios de comunicación. Los hombres de prensa debieron conformarse con difundir las diferentes entrevistas que el nuevo presidente del directorio del NBSF, Enrique Eskenazi –visiblemente preocupado por hacer trascender el traspaso– ofreció luego del extenso y hermético cónclave.
El pasado 27 de octubre, la asamblea de accionistas del fideicomiso que administró el NBSF se reunió para aprobar la transferencia de la entidad que fuera estatal a manos del Banco de San Juan SA y designar a su nuevo directorio, que quedó encabezado por Eskenazi, un empresario nacido en Santa Fe. La reunión se produjo a puertas cerradas, sin la presencia de periodistas y con la notoria ausencia de la máxima autoridad provincial sanjuanina. Es preciso tener en cuenta que, a diferencia de Santa Fe, el Estado de San Juan retiene actualmente el 16 por ciento de las acciones de la entidad financiera.
En forma unánime, las crónicas de aquella jornada dejaron en claro el recelo de los organizadores por mantener fuera del encuentro a la gente de prensa. Sin embargo, fue ostensible la predisposición de Eskenazi para tomar contacto con los medios, a los que concedió notas individuales en las que expuso los objetivos del nuevo banco y las posibilidades que para la región se abrirían a partir de la asunción del directorio que encabeza.
“El hombre era evidente que quería hacer públicas las próximas acciones del banco, sobre todo para dejar atrás un proceso muy cuestionado y discutido en los medios de comunicación como fue la larga definición de la transferencia por parte del gobierno santafesino”, opinó una fuente calificada de la entidad sanjuanina, refiriéndose a Eskenazi.
Reutemann habría impartido la orden de realizar el encuentro de accionistas en forma más que reservada para evitar, según el vocero, “que la prensa pregunte por qué una provincia chica como San Juan retiene un porcentaje del banco de denominación oficial y encima esa entidad mixta compra el ciento por ciento del ex banco de Santa Fe, la segunda provincia del país”. Un argumento de peso y de pesos: si el Senado así lo aprueba, la provincia moverá su presupuesto de 3.200 millones de pesos en un banco por el cual se pagaron apenas 133 millones.
Sin embargo, no era el único motivo que Reutemann tenía para evitar flashes, micrófonos e intrépidos cronistas preguntones: apenas ocho días antes del traspaso oficial, el 18 de octubre, al ser consultado sobre qué haría si fuese un ahorrista del NBSF, el Lole lanzó una sentencia poco amistosa: “Si yo tuviera los fondos que tiene la provincia, pondría una parte en un lado y una parte en otro; no dejaría tantos fondos en un solo banco”. No se puede decir que ésa fuera la mejor bienvenida a Eskenazi y sus accionistas.
Eskenazi, por otra parte, no es lo que se dice un extraño para el ex piloto de Fórmula Uno. El día en que las aguas ya estaban ingresando a la capital santafesina, aquel fatídico 29 de abril, ambos mantuvieron una reunión de dos horas, al término de la cual el empresario salió de la Gobernación de Santa Fe sin hacer declaraciones a la prensa. Un cronista que no lo conocía siguió al banquero hasta su auto particular y le preguntó si en efecto era Eskenazi. El hombre fuerte del Banco de San Juan miró al periodista con cara de curiosidad y, sin ponerse colorado, le contestó con un rotundo no. Por entonces, ni Reutemann ni Eskenazi tenían los respectivos motivos que llevaron al primero a ponerle sordina al traspaso del banco por celos interprovinciales y, en el caso del banquero, a salir en busca de los medios para mostrar las bondades del nuevo directorio.
Oídos sordos a las dudas de muchos
Quien aún sigue exponiendo dudas respecto del traspaso del Nuevo Banco de Santa Fe a la órbita de la entidad financiera cuyana es el diputado provincial del PDP Carlos Favario: “(Carlos) Reutemann envió un mensaje para aprobar la operatoria de transferencia del Banco Central. En ella se exige como condición la fusión del NBSF con el Banco de San Juan y el Banco de Santa Cruz, pero (Enrique) Eskenazi dice que no va haber ninguna fusión”, expresó Favario. Y añadió: “Pero si ésas no son las condiciones que establece el Banco Central, entonces que vengan y nos expliquen qué va hacer la provincia”. Hasta ahora, tanto el mandatario saliente como el electo, Jorge Obeid, no se han dado por aludidos en torno de la inquietud de Favario, que muchos comparten.
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