LA ESTRATEGIA DEL PERONISMO, SIN LEY DE LEMAS
La derogación de la promiscua Ley de Lemas abre una nueva etapa en la política santafesina. En el camino quedaron las viudas del sistema que transformaba en ganador al que perdía, y los deudos que de ahora en más deberán cambiar de disfraz para seguir adelante.
Se trató de un triunfo político del gobernador Jorge Obeid, que para evitar que fuera “a lo Pirro” le adjudicó el mérito al Partido Justicialista, cuyo dueño mayoritario ‑‑casi absoluto‑‑ es Carlos Alberto Reutemann. Como el Lole es tal vez el único dirigente del PJ que podría ganar una elección sin necesidad de la Ley de Lemas, y aunque sufre “la inmensa pena del extravío”, tratará de transformar sus “lágrimas negras” en lágrimas de felicidad con el lanzamiento de una nueva “Korriente” junto al presidente Néstor Kirchner.
El acto se hará el próximo 10 de diciembre en el teatro Broadway pero las conversaciones llevan semanas y en la Casa Rosada se valora la actitud política del Lole, que no solo acompaña con su voto en el Senado todas las iniciativas del Presidente sino que ha desalentado a mas de un conservador/menemista/ opositor que le fue a ofrecer “lo que quisiera” para que encabezara una alternativa de centro‑derecha frente al gobierno nacional.
“Kirchner tiene viento de cola y el tanque lleno de nafta”, contesta el Lole, como siempre apelando a figuras de su antigua profesión para dejar las cosas en claro.
La derogación de la ley de lemas obligará al peronismo a formular diferentes alternativas de supervivencia, que como se sabe siempre aparecen y que van desde la derogación de la Ley Borgonovo ‑‑que reduce el número de concejales para Rosario y Santa Fe‑‑ hasta la conformación de partidos vecinalistas para poder sumar candidaturas. La obligatoriedad de las internas abiertas es otro de los elementos en estudio, ya que hay sectores del oficialismo que pretenden de antemano introducir una excepción, que sea a partir del 2007 y no del año que viene la obligatoriedad de concurrir a votar. En cualquier caso, los que estaban con la ley, los que estaban en contra, los indiferentes, los reutemistas, los obeidistas, los menemistas, los kirchneristas, todos estarán el viernes en el teatro.
“Sufro la inmensa pena de tu extravió, siento el dolor profundo de tu partida…”, canta el Cigala y el coro lo podrían hacer los senadores del PJ a los que no les quedó más remedio que dar quórum y dejar que saliera una ley que apuntaba en contra de sus intereses. Pero el esfuerzo fue recompensado; basta ver el presupuesto y los millones de pesos que aparecerán para obras en diferentes departamentos, o la desproporción que se lleva el departamento La Capital en relación a Rosario, para ahogar las penas de Juan Carlos Mercier, el hombre‑expediente.
La Ley de Lemas ya fue. Y partir de esto el PJ comenzó a pensar en alternativas que le permitan su permanencia en el poder, amenazada ahora por un sistema electoral que no esta hecho a su medida. Pero el peronismo ha dado sobradas muestras de su capacidad de recuperación; a esta hora ya hay operadores diseñando esquemas de partidos vecinalistas ‑‑para reemplazar los sublemas‑‑ que permitan mas de una candidatura de peronistas. Pero como ahora no se sumarán, hay también otros estudiando la conveniencia o no de la obligatoriedad de las internas abiertas, y la posible excepción que se haría en el turno 2005.
“El PJ derogó la Ley de Lemas”, dijo Obeid que por más que se esforzaba no podía disimular su felicidad por la victoria política sobre Reutemann, que a pesar de sus declaraciones públicas era el sostén de los incorregibles del Senado, que hasta último momento se resistieron a derogar la LdL. Pero desde que entró a la política hay que decir que Reutemann nunca perdió, y menos por goleada, es decir nunca se hizo nada en contra de sus deseos, en todo caso ‑‑como cuando se borró de la carrera presidencial‑‑ lo que se hizo se hizo sin él. Y esa situación es la que le permite ahora reaparecer en Santa Fe en un acto con el Presidente ‑‑que no se olvida de la foto del Lole con Menem en Canal 3, 72 horas antes de la elección‑‑ para cerrar filas de cara a los comicios de 2005.
“A ese acto vamos a ir todos”, dijo a Rosario/12 un hombre cercano al gobernador, que será –justamente– el único que no asistirá. Obeid se fue a Ecuador, y si bien el viaje estaba programado, podría haberlo postergado o suspendido en la medida en que se lo hubieran pedido Kirchner o Reutemann. Ninguno lo hizo, y aunque Obeid se alineó detrás del Jefe de Estado antes de los comicios, se sabe que en el entorno presidencial hubo algunas fichas para la candidatura de Hermes Binner para la gobernación, y que más allá de la génesis menemista del Lole, Kirchner es un obsesivo del poder y en Santa Fe la mayor cuota la detenta el ex piloto de Fórmula Uno.
“Obeid juega siempre con el Presidente, al que había que traer para éste lado era a Lole”, dijo uno de los pocos kirchneristas de la primera hora en Santa Fe.
En el acto está previsto que haya solo dos oradores: Reutemann y Kirchner. “Ya se están cruzando discursos” ‑‑de modo de no aparecer el Lole muy a la derecha–, dijo la fuente que adelantó que “Kirchner va a ser cuidadoso para no ofender a nadie, pero va a marcar la cancha” en clara alusión a que Menem y su gobierno serán “atendidos” en el acto.
Reutemann y Kirchner seguramente serán ovacionados, y estarán todos, y como se sabe que “a rey muerto, rey puesto”, la maquinaria poderosísima del PJ en campaña se pondrá en movimiento detrás de Néstor K.
Horacio Rossatti, Omar Perotti –uno de ellos encabezará la lista de legisladores nacionales el año que viene–, María Eugenia Bielsa ‑‑que podría estar en la misma nómina‑‑, Roxana Latorre, Julio Gutiérrez, Rubén Marconatto, serán los que estén en el escenario o en la primera fila.
Después ‑‑como dice el tango, “qué importa el después”— se hablará de estrategias, candidaturas, de cómo se suma Obeid, qué se hace con los socios menores, y otras cuestiones secundarias. Lo importante, lo que distingue al peronismo, habrá quedado expuesto; masivamente, arrasando las contradicciones: aparece su invariable vocación por el poder, la misma que llevó a Kirchner desde los lagos del sur la Casa Rosada.
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