LA EXPEDICIÓN ARGENTINA LOGRÓ LLEGAR A LA CIMA DEL HIMALAYA
Lla conquista de la cumbre del monte Dhaulagiri (8.172 metros), en el Himalaya del Nepal, por dos escaladores de la expedición argentina, tuvo ayer un festejo merecido pero brevísimo. Los dos hombres que pisaron la cumbre se encontraron con una noche cerrada, que los desorientó, y el descenso se hizo difícil.
La situación era complicada al cierre de esta edición, de acuerdo a la última comunicación mantenida anoche por Clarín con el organizador de la expedición, el catalán Joaquín Molins Gil, antes de que apagara el teléfono satelital en su tienda del campo base (4.650 metros).
“No puedo decirte si las novedades son positivas o negativas, pero alcancé a comprender que el jefe del grupo había localizado a los compañeros que descendían y que los tres seguían bajando”, recalcó el español.
“¡Cumbre…cumbre…cumbre!” había sido el grito que resonó en la radio amplificada del campamento base del Dhaulagiri. Eran las 7 de la mañana, hora argentina, y el mendocino Víctor Hugo Herrera anunciaba por su equipo portátil que junto al catalán Xavi Arias Sunyer había logrado vencer a la “montaña blanca” del Himalaya del Nepal, de 8.176 me tros.
Cuando minutos después de la conquista el organizador del grupo argentino-español que subió la séptima montaña más alta del mundo, José Molins Gil, habló con Clarín para comunicar la novedad, sus palabras fueron “no hemos podido progresar más en la montaña; estamos en la cumbre”.
La alegría que invadió el campamento base (4.650 metros) pronto se transformó en preocupación. Es que la trepada final demandó 10 horas, 3 más de lo aconsejable. Eso significaba que el retorno tendría complicaciones adicionales porque un tramo debía realizase de noche y con una temperatura de 35 grados bajo cero.
Los dos hombres que pisaron la cima del Dhaulagiri (8.176 metros), el mendocino Víctor Hugo Herrera, de 38 años, y el catalán Xavi Arias Sunyer, de 33, son dos expertos guías cordilleranos. Habían partido a las 19 de ayer desde los 7.400 metros, donde fue instalado el campamento III.
En términos horarios del Nepal, el asalto comenzó a las 3 de ayer y la cumbre fue coronada a las 15.50. La diferencia entre La Argentina y el Nepal es de 8.45 horas.
El jefe de la expedición, Damián Redmond, se quedó en el campamento III junto al sherpa Migma para asistir al equipo de asalto.
Herrera y Arias se fueron turnando para abrir la huella sobre la nieve, primero en las pendientes de hasta 50 grados que conducen a la arista final y luego por ese filo hasta la cumbre. Encontraron nieve blanda, inestable, con formas de aleros sobre el vacío. Sortearon ese sector caminando por debajo del borde, operación facilitada por el uso de grampones con puntas de metal que los montañeros llevan amarrados a sus zapatos.
Estuvieron poco tiempo en la cima, apurados por la retirada, que suele ser más riesgosa que el ascenso. La noche era cerrada, sin luz de luna en ese trayecto. Herrera y Arias se fueron quedando con poca carga en sus baterías de radio y sólo contaban con una linterna para avanzar.
En un punto parecieron desorientados y eso se pudo advertir en un enlace radial entre Víctor Herrera con Damián Redmond, ubicado en el campo III.
—Damián, por favor subí a encontrarnos porque no hallamos las puntas de las cuerdas fijas, le pidió Herrera.
Una hora más tarde, mientras trepaba por una extensa rampa de hielo tratando de encontrar a sus compañeros, Damián Redmond comunicó noticias más alentadoras:
—Los veo, tengo contacto visual con ellos, afirmó.
Eran 14.30 hora argentina, las 23.15 en el Dhaulagiri. Hubo algo de alivio en el campo base. Sin embargo, la situación estaba lejos de resolverse: Herrera y Arias se habían metido en un sector combinado de roca y nieve del que les costaba salir. Y todo eso a 7.600 metros.
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