LA EXPLICACIÓN DEL JUEZ
En la provincia no existen lugares para el tratamiento de los casos de menores en donde a la cuestión social –pobreza, abandono, desprotección- se suman discapacidades.
Así lo afirmó el subsecretario de Justicia, José Luis Benaglia, cuando el disparador para la reflexión es el caso del menor de 13 años alojado en el Instituto de Rehabilitación del Adolescente Rosario (IRAR) que desde la enfermería fue trasladado a uno de los pabellones del instituto y posiblemente violado por otro interno de 18 años.
El juez de Menores Nº 1 Jorge Zaldarriaga dijo ayer que derivó al joven al IRAR de manera transitoria “porque era el único lugar en que se lo podía tener más o menos con seguridad para él mismo” y dio intervención a un juez de Instrucción para que investigue la denuncia de violación que fue formulada por el personal del instituto de rehabilitación.
“Se trata de un chico de esos que son un verdadero conflicto por su historia personal y la propia situación que reúne abandonos múltiples”. El juez de Menores dijo que interviene la junta provincial de salud mental y que A. -como se lo identificó al menor- hizo un recorrido por diversos institutos “sin adaptarse” a esos lugares o bien que “los institutos no se adaptan al chico y terminan expulsándolo”.
Zaldarriaga dijo que la de A. es una “situación de emergencia” y que él entendía que el IRAR era el “único lugar donde lo podía tener más o menos con seguridad para él mismo, controlado y vigilado con personal técnico, psicólogos, trabajadores sociales. Era una forma de tomarnos un respiro dado que varias instituciones lo habían expulsado”.
Recordó que “necesitaba que la Comisión Provincial de Salud Mental y el informe del médico forense determinaran qué hacer porque son muchas las puntas a trabajar con respecto a esta criatura, desde lo físico, por enfermedades contagiosas, y lo mental”.
En declaraciones a LT8, el juez señaló que posiblemente “hubiese un imputado mayor de 18 años” y respecto del examen del médico forense sostuvo que “denota una situación de posible abuso sexual y otra serie de conflictos que hay que trabajar”.
El subsecretario de Justicia dijo a Rosario/12 que “no había otro lugar donde tener” al chico. “No hay en la provincia un lugar para tratamiento psicológico de este tipo de menores y estamos tratando de cambiar lo que no se cambia de un día para otro”, admitió. “El menor estaba allí porque se trata de un caso social, cumplimos la orden del juez”, dijo.
–Pero considera que A. debía estar en el IRAR? preguntó Rosario/12 a Benaglia.
–A ‘prima facie’ si uno lo mira objetivamente daría la sensación que no. Por eso hay que ver los motivos que tuvo el juez ya que se trata de un chico con una conducta bastante disociada y ausencia total de familiares que lo contenga. Por lo que conozco el chico tiene graves problemas de adaptación. Entiendo que quien tiene las precisiones necesarias es el juez que es quien dispone la medida.
Para un caso social como el de A. los lugares de derivación dependen de Promoción Comunitaria. Benaglia dijo que no critica la decisión del juez “porque no conoce en profundidad los fundamentos” que tuvo para tomar la decisión de derivar al chico al IRAR.
Con respecto al pase desde el sector de enfermería al pabellón B cuando los operadores de asistencia y de seguridad del IRAR habían alertado sobre su inconveniencia, el funcionario prometio iniciar una investigación
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