LA FAMILIA DE NICO FLORES CREE QUE LO ENTERRARON CON OTRA IDENTIDAD
La peor de las hipótesis empieza a confirmarse. Ayer la propia familia de Nicolás Flores, el chico de cuatro años que se da por desaparecido desde el día de la tragedia de Cromañón, admitió que tenían un altísimo porcentaje de certeza —”un 80 por ciento”, dijeron— de que el cadáver que les exhibieron en la Morgue Judicial sea el de “Nico”.
Por disposición de la Justicia, el domingo se exhumó de un cementerio de La Matanza el cuerpo de un chico que había sido enterrado bajo el nombre de Gustavo Ariel Zerpa. La familia Zerpa había enterrado a ese chico pocos días después del incendio de Cromañón; en aquel momento estaban convencidos de que se trataba de su hijo.
Pero después surgió que en realidad el cuerpo de Gustavo Zerpa estaba en la Morgue Judicial. Estaba allí desde el 1º de enero sin que nadie lo reconociera ni reclamara. Ahora que se descubrió el error se cree que “Nico” Flores fue el nene que la familia Zerpa había enterrado.
“A mí me parece que es él en un 80 por ciento, pero hasta que no se haga el estudio de ADN no se puede confirmar”, dijo ayer Cristina Gómez, tía abuela de Nicolás.
Ella y los abuelos de “Nico”, Stella Maris y Roberto Flores, estuvieron presentes, el domingo y en calidad de “testigos”, cuando se abrió el féretro en el que está ese cuerpo sin identidad. Frente a los tres, se tomaron muestras de piel, hueso y músculo del cadáver para realizar un estudio de ADN.
Como el cuerpo pasó 22 días enterrado y ya se encuentra en estado de putrefacción, se decidió que la exhibición a la familia carezca de valor legal. Igual, la familia, al “pispear” la toma de muestras, tuvo la “casi certeza” de que se trataba de “Nico”.
Esas muestras ahora serán analizadas y comparadas con unas muestras de sangre que el mismo domingo les tomaron a los abuelos y a la tía abuela del chico. Para el estudio también se tomarán en cuenta muestras de tejido que se sacaron del cadáver de la mamá de “Nico”. Romina Flores, de 23 años, también murió en el incendio. La Justicia, por otro lado, ya cuenta con una muestra de sangre del papá de Nicolás; se la tomaron cuando aún se creía que el chico estaba “desaparecido”.
De acuerdo con fuentes judiciales, los resultados del estudio de ADN estarían listos en quince días. En la Morgue Judicial también parecen estar prácticamente convencidos de que el cuerpo que se encuentra en una cámara frigorífica es el de “Nico”. “Tiene los dientes separados y los pelos parados, como describió su familia y, por otro lado, tiene el tamaño de un chico de 4 años”, dijeron en la Morgue.
Las mismas fuentes comentaron que las ropas que lleva puestas son las de un chico mayor: “Las zapatillas y la camisa le quedan grandes y los pantalones estaban arremangados.” También a la familia Flores le llamó la atención el tamaño de las prendas que tiene el cadáver exhumado. “El cuerpo sepultado tenía una ropa que le quedaba medio metro grande”, dijo Cristina Gómez, la tía abuela del chico. Se supone que en la funeraria donde lo velaron habrían vestido al nene con la ropa de Gustavo Zerpa, dos años mayor que Nicolás.
Pero el calvario de la familia no terminó en la Morgue Judicial. Ayer, además, tuvieron que ir a la comisaría 53ª para reconocer un par de zapatillas negras de cuero que podían haber sido de “Nico”. La abuela del chico declaró que no eran las de su nieto.
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