LA FAMILIA DE PABLO BELLUSCIO DICE QUE “NO ESTÁ DEL TODO BIEN”
Pablo Belluscio fue liberado, “está vivo”, pero “no está del todo bien”. Así lo reveló su familia este mediodía, a través de un comunicado. Explicaron que el joven, liberado esta madrugada en Benavídez -partido de Tigre- luego de haber permanecido 43 días secuestrado, requiere “atención médica” e “intimidad”.
En la nota, los familiares le agradecieron a los medios el apoyo que recibieron y les pidieron que “continúen colaborando” para “brindarle a Pablo la tranquilidad que necesita”. Prometieron que hablarán cuando el joven esté recuperado.
Pablo, de 25 años, sufrió la amputación de dos falanges de un dedo durante su cautiverio. Fue liberado a la madrugada, luego de que su familia pagara el rescate. El estudiante fue encontrado por la Policía a las 5.30 en una remisería de Benavídez.
Inmediatamente, la Policía realizó una serie de allanamientos, donde fueron detenidas siete personas y se secuestraron armas y chalecos antibalas. Belluscio fue llevado a una sede policial, donde fue revisado por un médico y luego pudo ir a su casa para reencontrarse con sus familiares.
La fiscal federal Rita Molina, que investiga el caso, reveló que los secuestradores le dieron a Belluscio una inyección antitetánica luego de cortarle las dos falanges de un dedo, que luego enviaron a la familia de la víctima como una muestra de lo que estaban dispuestos a hacer si no se pagaba el rescate.
El dinero que se pagó por el rescate de Belluscio fue arrojado anoche desde un tren en movimiento, cerca de la estación de Isidro Casanova, por un familiar de la víctima. Esa persona siguió con precisión las instrucciones de los captores para la entrega del dinero, que habría sido de alrededor de cien mil pesos.
Varias horas después, Belluscio apareció en una remisería de Benavídez. La Policía, que venía siguiendo todas las pistas y aguardaba la liberación del muchacho para actuar, persiguió a los presuntos secuestradores. En ese marco, hizo los primeros arrestos en el Talar de Pacheco, Tigre. Luego realizaron otros procedimientos en Don Torcuato, General Pacheco, Virreyes y San Fernando, donde el número de detenidos llegó a siete.
El secuestro comenzó el 22 de septiembre a las 0.30 en Villa Adelina. Los captores eran 8 y todos usaban fusiles FAL. A unas pocas cuadras se tirotearon con dos agentes de la Bonaerense. Uno de los policías fue herido en un pie y el otro recibió un tiro en el chaleco antibalas.
Al principio los secuestradores pidieron un millón de pesos, pero días después esa suma habría bajado. Lo más dramático de la historia, de todas maneras, fue contado a los medios de comunicación por la familia del chico: los secuestradores le enviaron a la familia parte del dedo índice de la mano derecha del joven y un video que registraba la mutilación. Después, como el caso no se resolvía, volvieron a hacer lo mismo, cortándole otra falange.
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