LA FED SUBIO NUEVAMENTE LA TASA DE INTERES EN LOS EE.UU.
La Reserva Federal de los EE.UU. confirmó hoy lo que todos los especialistas estimaban, y aumentó las tasas de interés en un cuarto punto, para dejarlas en el cuatro por ciento, la vigésimo segunda suba consecutiva desde junio de 2004.
Tras el incremento de hoy, los tipos de interés quedan situados en el nivel más alto en más de cuatro años. El banco central norteamericano indicó, además, que es probable que las tasas sigan al alza.
Sorprender a los mercados con una decisión distinta es lo último que deseaba el banco central ahora, cuando se prepara para un futuro sin la figura tranquilizadora de Alan Greenspan a su frente, según dijo a EFE Anthony Chan, economista del banco de inversión JP Morgan.
“Existe una mini crisis de credibilidad en la Fed (Reserva Federal) con la transición y para sosegar a los mercados, la Fed mantendrá la continuidad”, agregó Chan.
Ben Bernanke, el principal asesor económico de la Casa Blanca y un ex gobernador del sistema de la Reserva Federal reemplazará a Greenspan como presidente de la Fed en febrero, si recibe la confirmación del Senado.
La continuidad de la que habla Chan significa una suba de 0,25 puntos porcentuales en la tasa de referencia, como hizo la Fed once veces en otras tantas reuniones desde junio de 2004, lo que la colocó en el 4 por ciento.
También significa que la Reserva Federal mantiene el mismo tono que en comunicados anteriores, en los que anunció subis “mesuradas” de las tasas.
Los propios miembros del Comité del Mercado Abierto de la Fed confirmaron estas expectativas en discursos recientes. Por ejemplo, hace diez días, Donald Kohn, uno de sus gobernadores, afirmó: “no estamos aún en un punto donde podemos parar (las subidas) y ver la evolución de la economía por un tiempo”.
A pesar de la campaña de alzas del precio del dinero llevada a cabo por la Reserva Federal, la inflación se disparó en los últimos meses en los EE.UU.
El Indice de Precios al Consumo (IPC) subió en septiembre un 1,2 por ciento, el mayor incremento en 25 años, lo que colocó la cifra en términos anuales en un 4,7 por ciento.
Mientras, el Indice de Precios en Gastos de Consumo Personal, una medida a la que presta mucha atención la Reserva Federal, se elevó un 0,9 por ciento el mes pasado, el mayor alza desde febrero de 1981, informó ayer el Departamento de Comercio.
Este índice calcula los aumentos del nivel de precios en general, mientras que el IPC mide variaciones en una canasta de bienes y servicios.
Ambos llevan a la misma conclusión: que la inflación está alimentada por el alza del valor de la energía.
Excluida la energía y la alimentación, cuyos precios son muy volátiles, la llamada inflación subyacente tuvo hasta septiembre un ritmo anual del 2 por ciento, según ambos índices, que es el límite de lo que Bernanke considera adecuado.
Con estos datos como telón de fondo, la mayoría de los analistas espera que el banco central de los EE.UU. eleve las tasas también en sus reuniones de diciembre y enero, como mínimo.
No obstante, existe el riesgo de que a la Reserva Federal se le vaya la mano y encarezca tanto el crédito que ahogue el motor de la economía.
“Los datos no respaldan la idea de que la economía esté recalentada” y necesite el freno de las subidas de tasas, dijo a EFE Josh Bivens, del Instituto de Política Económica.
Este economista argumenta que las subidas de la Reserva Federal tienen poca influencia sobre los precios de la energía, pues estos son determinados desde fuera de los EE.UU.
Sin embargo, Chan destaca que el aumento del PIB real -descontada la inflación- del 3,8 por ciento en el tercer trimestre demuestra que las subidas de la Fed “no han causado ningún peligro” a la economía.
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