LA FICH TRABAJA EN UN AMPLIO PROYECTO SOBRE INUNDACIONES Y GESTIÓN DE RIESGO
Desde el año 2000 un grupo de docentes de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (FICH) de la UNL viene trabajando sobre la gestión del riesgo a través de la puesta en marcha de proyectos de extensión y el desarrollo de acciones tendientes a la concientización y participación de la comunidad en la prevención de los desastres.
“El riesgo de sufrir desastres a causa de las inundaciones a que están expuestas vastas zonas del área metropolitana de la ciudad de Santa Fe y gran cantidad de municipios y comunas de la provincia, induce a contribuir desde la Universidad Nacional del Litoral al fortalecimiento de la sociedad y sus instituciones, con el fin de reducir su vulnerabilidad”, argumentaron desde la casa de altos estudios.
Agregaron que “la catástrofe hídrica que afectó a un tercio de la población de la ciudad de Santa Fe en abril del 2003, puso al descubierto la carencia no sólo de políticas públicas y estructuras eficientes para afrontar estas situaciones, sino también de una cultura de la prevención”.
Las experiencias en cuanto al manejo de desastres en todo el mundo han llevado a identificar tres fases (antes, durante y después), donde se supone y acepta que hay un ciclo en la aparición de los mismos, es decir que pueden evitarse o volver a ocurrir, según las medidas que la sociedad tome para reducir el riesgo.
“El objetivo de este trabajo está orientado a involucrar a las comunidades locales en procesos de reducción de vulnerabilidades frente al riesgo por inundación, mediante la concientización y participación de los distintos actores y sectores sociales”, señaló la coordinadora de la Acción de Extensión al Territorio, Ing. Silvia Wolansky.
Al referirse a los resultados de los trabajos anteriores Wolansky manifestó que “se ha podido determinar que existe en las poblaciones expuestas a amenazas de origen hidrometeorológico un alto grado de negación del riesgo de inundación, lo cual se traduce en actitudes de extrema pasividad frente a indicadores que dan cuenta de la existencia del mismo”.
“Las tareas de capacitación y de trabajo que nos planteamos con las organizaciones apuntan a contribuir a la generación de una cultura de la prevención, que rompa con el círculo vicioso de daños, inversiones, más daños, y oriente las acciones gubernamentales y privadas hacia un desarrollo sustentable de las comunidades”, afirmó Silvia Wolansky.
La importancia de la participación
La metodología adoptada para desarrollar estas acciones consisten en el trabajo en talleres participativos con los actores sociales, lo que permite avanzar hacia una actitud de involucramiento en la problemática.
“Se espera que a través de las instancias de capacitación se instale la problemática, se intercambien experiencias y se discutan los conceptos fundamentales sobre las causas de las inundaciones y la gestión del riesgo”, argumentaron los responsables de la AET.
Las tareas se desarrollarán en comunidades asentadas en el valle de inundación de los ríos Salado (barrios del Oeste de la ciudad de Santa Fe) y Paraná (desde La Guardia hasta Santa Rosa de Calchines).
Antecedentes de la propuesta
El equipo comenzó a abordar la problemática desde un Proyecto de Extensión de Interés Social, denominado “Elaboración y transferencia de un manual de procedimientos para monitoreo y conservación de los terraplenes de defensa contra inundaciones”, desarrollado entre 2000 y 2002.
El mismo se realizó en la zona del valle aluvial del río Paraná, identificada como “anillo de la Costa” por estar rodeada de una obra de defensa, construida en los años 1993/94 a causa de los periódicos anegamientos.
El proyecto basó su accionar en un enfoque integral de las obras de defensa, para lo que se llevó a cabo un diagnóstico participativo con vecinos e instituciones locales, que permitió constatar el grado de adaptación de la obra al medio y del medio a la obra. A partir de allí se evaluó la necesidad de promover pautas para el control, conservación y mantenimiento de las obras, alentando la adopción de medidas no estructurales como complemento de las mismas y emprender acciones de concientización.
A partir de este trabajo se consolidó la necesidad de multiplicar los mecanismos e instancias de capacitación, información y concientización de la población, alentando su activa participación.
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