LA FIEBRE DEL COBRE NO PARA
El robo de cables no se detiene. Un informe difundido por la Defensoría del Pueblo de la Nación indica que en la provincia de Santa Fe, en los dos últimos años, se sustrajo el equivalente a 181 kilómetros de cables, que su reposición costó 3.700.000 pesos y que fueron afectados 416.000 clientes de servicios eléctricos y de telefonía básica. La cifra es sólo superada por la Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. En tanto, en Rosario, desde la empresa Telecom aseguraron que la situación se agrava cada día y que no dan abasto para reponer las líneas robadas en algunos casos por pequeños ladrones y, en otros, por delincuentes altamente organizados. Por su parte desde la Empresa Provincial de la Energía (EPE) dijeron que aún no tienen datos actualizados al respecto. Lo cierto es que el metal de los conductores sigue vendiéndose en el mercado negro con alto grado de comercialización y tiene una correspondencia con el notable aumento en las exportaciones de cobre.
Según la empresa Telecom la sustracción de cables en Rosario sigue en ascenso: en 2003 se contabilizaron 233 casos, el año pasado 356 y en lo que va de 2005 ya se han registrado 259 robos.
Voceros de la empresa explicaron que “la situación se ve agravada por los robos de cables subterráneos. A que a pesar de que las medidas de seguridad son importantes –existen tapas reforzadas de acero y están enrejadas–, para ingresar a las cámaras es necesario romper todo, las trabas y las bajadas. Además en las cámaras suele haber agua, por lo que la operatoria no es nada fácil y para llevarla a cabo es necesario una aceitada organización delictiva”, explicó Ricardo Scaglione, gerente de relaciones públicas de Telecom.
En cuanto a quien paga los daños, en la empresa no coinciden con la apreciación de la Defensoría que expresa que la reposición “forma parte del componente de mantenimiento, que a su vez forma parte de la tarifa”, por lo que al final paga el cliente.
Desde la proveedora telefónica replicaron que “las tarifas están reguladas, no ha habido ningún tipo de aumento por estos hechos y las perdidas son absorbidas por Telecom como costos de inversión. Lo que sí está claro es que el cliente se perjudica cuando se queda sin servicio”.
En este sentido, explicaron que los cables están presurizados, por lo que se puede detectar en forma rápida donde se produjo el robo aunque el daño ya esta consumado.
“Han llegado a producirse diez robos en solo día por lo que a veces se hace muy complicado reponer el servicio. Las zonas con mayor cantidad de robos son el oeste y el sur de la ciudad”, comentaron.
En tanto, desde la EPE dijeron que todavía no cuentan con datos actualizados sobre el robo de líneas de energía, y que son difíciles de establecer por zona ya que hay sólo registros generales.
El informe de la Defensoría expresa que en la provincia de Santa Fe fueron afectados 416.000 clientes, tanto del servicio eléctrico como de telefonía básica.
Por otra parte, cabe acotar que no están incluidos, por carecerse de datos, las líneas de cable de televisión y de las de los ferrocarriles.
Los datos fueron recabados en siete provincias y la Capital Federal desde enero de 2003 hasta marzo de 2005. Según evaluaron desde el organismo nacional, los usuarios que se vieron perjudicados e impedidos de contar con los servicios suman un total de 2.400.000. En cuanto a la suma del material repuesto, llega a los 28,3 millones de dólares.
El robo alcanzó a 6.302 kilómetros de cable, es decir, un equivalente al doble de la distancia que hay entre Ushuaia y La Quiaca. Si se tomara en cuenta la telefonía (en kilómetro par, es decir, derivaciones) la cifra alcanzaría aproximadamente los 420.000 kilómetros par de cable.
Ante la situación, el ombudsman nacional, Eduardo Mondino, le recomendó al ministro de Economía la creación de un registro nacional de productores y exportadores de desechos de cobre, así como la exigencia de un certificado que acredite el origen no delictivo emitido por autoridad competente, entre otras medidas.
CODICIADO METAL DE EXPORTACIÓN CON POCO CONTROL
Según la Defensoría del Pueblo de la Nación, el robo de cables está íntimamente ligado a la exportación de desechos de cobre. En dos años los exportadores facturaron por 10 millones de dólares. Además, las ventas externas han tenido un incremento sustancial en el primer bimestre de este año en comparación con las efectuadas durante el mismo período de 2004. En el año 2003 el Ministerio de Economía dictó una normativa en la que fijó un derecho a la exportación del 40 por ciento para los desechos y desperdicios metálicos y además la AFIP inició en 2002 acciones judiciales por sospecha sobre el origen de los desechos de cobre, pero el problema no encontró una solución hasta la fecha.
Este contenido no está abierto a comentarios

