LA FIESTA CONTINUÓ EN ENTRE RÍOS
Los estados de ánimo no parecen ser cómplices de los caprichos de los fierros. La teoría indica que no hay puntos en común. Sin embargo, se suele decir que el auto es parte del cuerpo del piloto. Y hay muchos que sostienen que los coches tienen alma propia. La buena predisposición de la que goza Norberto Fontana empujado por las ansias de ser protagonista en el automovilismo nacional lo catapultaron a lo más alto de las dos categorías más importantes del país.
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El ex piloto de Fórmula 1, que venía de lograr la primera victoria en el Turismo Carretera, continuó su racha triunfal; así, con una actitud abrumadora, se impuso de manera espectacular en el Turismo Competición 2000, en esta ciudad, donde deslumbró a los 25.000 espectadores. Fue razonable: largó desde el duodécimo lugar y festejó en lo más alto del podio.
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La competencia fue entretenida. Tres pilotos alternaron la vanguardia y atrás también se produjeron varios cambios de posiciones. Pero quizá las mejores maniobras del día pertenecieron a Guillermo Ortelli (Peugeot) y Nicolás Vuyovich (Toyota), que se disputaron la tercera ubicación hasta los últimos metros. Con limpieza y sin cerrar la marcha, ambos aceleraron hasta el límite para quedarse con el último escalón del podio. Fue para Ortelli, que con experiencia resolvió la situación pese a las flaquezas que aún posee su impulsor, aunque los dos fueron el centro de los aplausos.
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Al margen de las maniobras de Fontana y de Ortelli, Gabriel Furlan se destacó al no castigar a su Mitsubishi y con la cabeza puesta en el campeonato, se conformó con el segundo lugar, para ubicarse primero en el certamen.
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Fontana volvió a la victoria. Y lo festejó como si hubiese sido la primera en el TC 2000. “Estoy eufórico porque este triunfo se lo dedico a todos los integrantes del equipo, que se esforzaron durante cuatro meses para poner en la pista a los autos con el nuevo reglamento. Sólo ellos y sus familias saben de las horas en el taller, que fueron mucho más que las que estuvieron en sus casas”, reconoció el piloto.
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“El 25 de mayo fui a Córdoba y probamos el coche. El motor tenía una falla y el miércoles hicimos un replanteo. El jueves ensayamos de nuevo, hasta que nos quedamos conformes, y vinimos a Paraná”, confesó el arrecifeño. “Esto es una gran satisfacción. El hecho de venir desde tan atrás, atacar permanentemente y ganar es fantástico. Además de todos los problemas que vivimos durante la semana, el sábado teníamos una merma de potencia por la rotura del conductor de combustible”, agregó el vencedor.
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Así como Toyota celebró su primera victoria del año, el equipo Ford, que se mostró invencible en Viedma, padeció los abandonos del juninense Gabriel Ponce de León (motor) y de Diego Aventín (suspensión). Los dos coches habían largado adelante en la primera serie, pero sus actuaciones se desdibujaron durante la apacible mañana entrerriana y no pudieron recuperar protagonismo en el desarrollo de la final, hasta que quedaron fuera de carrera.
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Algo similar sucedió con los Chevrolet de Christian Ledesma y de Marcelo Bugliotti, que también partían primeros en la otra serie y se quedaron con una magra cosecha: sólo el cordobés llegó quinto, delante del Honda Civic de Juan Manuel Silva.
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Fontana suma y sigue. Con su novena victoria en el TC 2000, sobre 44 carreras en la categoría, impuso su sello vencedor en una semana inolvidable para él. Puede que no haya relación alguna entre el estado de ánimo y los fierros. Pero eso es para aquellos que no conocen los autos de competición.
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