LA FIESTA DE LOS REPRESORES
El ex teniente Juan Daniel Amelong y el agente de inteligencia Eduardo Constanzo –detenidos en el Batallón 121 de Comunicaciones por orden de la Justicia federal que investiga la represión ilegal durante la última dictadura militar en el sur de Santa Fe–, viven un régimen de detención permisivo que inclusive les concedería la posibilidad de realizar celebraciones familiares o utilizar la piscina ubicada en el lugar, abierta al público durante el verano. Así lo denunció la agrupación Hijos –que, entre otros, reúne a hijos de desaparecidos– tras recibir la denuncia de una persona que habría participado en una fiesta donde se celebró el cumpleaños del hijo de Amelong. “Esta persona nos contó que el 20 de febrero pasado, el ex teniente fue el anfitrión de una tertulia insólita que rompió la cotidianidad de la rutina castrense en el batallón. Ese domingo comenzaron a llegar allí varios niños de cuatro años, en su mayoría alumnos del exclusivo Colegio Inglés de Rosario, que iban a festejar el cumpleaños del hijo más pequeño de Amelong”, contó Juan Emilio Basso, miembro de Hijos.
Basso indicó, además, que tras conversaciones con vecinos de zona sur, donde está ubicado el batallón, fue posible verificar que “muchas personas dijeron que estos represores andan por ahí, y que en varias oportunidades se lo vio a Constanzo tomando cerveza con el hijo, o nadando en la pileta en medio de los bañistas”.
Tras tomar conocimiento de esta irregularidad, Basso se comunicó vía telefónica con el secretario general del II Cuerpo del Ejército, Luis Eduardo Chizzini Melo. “(Chizzini Melo) sostuvo que la responsabilidad era del juez federal Carlos Vera Barros debido a que había sido él quien había ordenado el lugar de detención”, comentó Basso.
De hecho, Vera Barros es el juez subrogante a cargo del juzgado federal Nº 4 que lleva adelante la causa Quinta de Funes –en la cual se encuentran involucrados ambos detenidos–, además de otras causas vinculadas a violación de derechos humanos durante la última dictadura militar en la órbita del II Cuerpo del Ejército.
Según los dichos de Basso, el secretario Chizzini Melo quiso dejar bien claro que actualmente “el II Cuerpo colabora con la Justicia federal y cumple al pie de la letra lo que el juez indica”. Sin embargo, fuentes del juzgado indicaron que nadie había pedido permiso para festejar un cumpleaños ni recibir visitas de esas características. “También explicaron que la responsabilidad de lo que sucedía en el Batallón 121 era de las autoridades militares del lugar de detención”, afirmó Basso.
Amelong, que hasta su detención ejercía como abogado, está acusado de secuestros y torturas, ya que durante la última dictadura militar se desempeñó como jefe de Operaciones en el Destacamento de Inteligencia 121.
Por su parte, en la lista de represores confeccionada por la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Rosario, en 1987, Eduardo “Tucu” Constanzo aparece como miembro de inteligencia militar y ex agente del Destacamento de Operaciones Especiales del Ejército, dependiente del II Cuerpo.
La existencia del centro clandestino de detención conocido como Quinta de Funes, ubicado en diagonal San José y ruta 9 de esa ciudad, tomó estado público con la publicación del libro Recuerdo de la muerte, del periodista Miguel Bonasso, basado en el testimonio del ex diputado y detenido durante la dictadura Jaime Dri. Este fue el primero en revelar que los grupos de tareas del Ejército operaban una red de centros clandestinos de detención en las afueras de Rosario. Los jerarcas militares alquilaron el predio en 1977 para el confinamiento de militantes montoneros secuestrados. Leopoldo Fortunato Galtieri, que comandó el II Cuerpo del Ejército entre octubre de 1976 y febrero de 1979, no sólo utilizó esta quinta como un centro clandestino sino que también planeó la infiltración de esa organización política. El plan, sin embargo, quedó trunco por una denuncia de Tulio Valenzuela en la ciudad de México y significó la evacuación de los detenidos, quienes pasaron a engrosar la lista de desaparecidos.
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