LA FIESTA DEL BUEN CINE
La proyección dentro de la competencia oficial de “Historia de Marie y Julien”, la esperada nueva película del prestigioso director francés Jacques Rivette, fue el punto más alto de la quinta jornada de esta 51ª edición del festival. También tuvo una buena performance la delegación argentina, que anteanoche sostuvo un interesante encuentro con distribuidores y productores europeos.
Mientras los fotógrafos se agolpaban en el aeropuerto para cubrir las llegadas de estrellas como Sean Penn (que hoy recibirá el premio Donostia a la trayectoria) o Robert Duvall, Rivette, de 75 años, patriarca de la nouvelle vague francesa, acompañó la exhibición junto a los dos protagonistas casi exclusivos de su film: la ahora rubia Emmanuelle Béart y Jerzy Radziwilowicz.
Tras “Va savoir”, su film previo en el que había construido una ligera comedia sobre el mundo del teatro, Rivette presentó aquí un melodrama romántico, por momentos claustrofóbico, de corte fantástico (y onírico) sobre muertos que regresan a la vida y amantes que se sacrifican. Son dos horas y media de una película tan rigurosa como solemne, que transcurre casi íntegramente en una decadente mansión perteneciente a Julien, un relojero cuarentón que se dedica a chantajear a una mujer que vende telas falsas. La llegada de la intrigante Marie desencadena una relación pasional (son múltiples las escenas eróticas) para uno de esos amores imposibles, más grande que la vida misma.
En diálogo con la prensa extranjera, el siempre huraño Rivette contestó -incómodo- sólo algunas de las preguntas que se le formularon: “”Historia de Marie y Julien” -indicó- es una vieja idea que discutimos hace más de treinta años con el argentino Eduardo de Gregorio. Pero el guión que escribí con Christine Laurent y Pascal Bonitzer cambió mucho en este tiempo, como cambié yo y cambió el cine. Lo que siguió intacta es la idea de narrar una historia compleja de la forma más sencilla, modesta, transparente y humana posible”.
Entre citas de “El cuervo”, de Edgar Allan Poe, y de “Vértigo”, de Alfred Hitchcock, “Historia de Marie y Julien” -que en los cines franceses se estrenará el 5 de noviembre- es un verdadero tour-de-force para los protagonistas. Al respecto, Béart indicó: “Desde la experiencia que tuve con Rivette, hace más de una década, con “La belle noiseuse” siempre sentí la necesidad de volver a trabajar con él porque es un director esencial en la historia del cine. Si bien esta propuesta era muy diferente a la anterior, con él pude recuperar el placer de jugar, la libertad necesaria para construir un personaje tan rico y desafiante como el de Marie”.
Pese a la enorme expectativa que había entre la prensa y el público español por la presentación en competencia de “Noviembre”, segundo largometraje como director del conocido actor Achero Mañas, la decepción alcanzó a buena parte de la crítica especializada (especialmente la extranjera). Sin embargo, no sería de extrañar que esta historia sobre un grupo de jóvenes artistas contestatarios que improvisa en plena calle audaces performances y sueñan con cambiar el mundo se quede con algún galardón en la premiación del próximo sábado.
Mañas, ganador aquí del premio Nuevos Directores hace tres años con su opera prima, “El bola”, es un artista muy querido y, si bien “Noviembre” abunda en golpes de efecto, situaciones inverosímiles, diálogos sobrecargados y frases declamatorias que Oscar Jaenada e Ingrid Rubio intentan sortear con el mayor encanto posible, puede generar una gran corriente de simpatía en su apelación a recuperar el idealismo perdido.
La delegación argentina -una de las más numerosas del festival- tuvo anteanoche su encuentro oficial con distribuidores y productores europeos ligados a la promoción de nuestro cine durante una cena organizada por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) en un concurrido restaurante de la Parte Vieja de la ciudad.
Además de funcionarios, como el propio presidente del Incaa, Jorge Coscia, estuvieron presentes varios directores que trajeron películas a San Sebastián, como Juan Carlos Desanzo (“El Polaquito”), Daniel Burak (“Bar El Chino”), Alejandro Malowicki (“PYME”) o Fernán Rudnik (“Pueblo chico”). Otros, como Martín Rejtman o Santiago Loza, tuvieron que presentar a esa hora las proyecciones de sus nuevos films (“Los guantes mágicos” y “Extraño”, respectivamente) y se vieron obligados a faltar a la cita.
Además de presentar un nuevo número de la revista Raíces -órgano de difusión del Incaa- a propósito del Festival de San Sebastián, se anunciaron coproducciones con España, los convenios de colaboración con Italia y Brasil, así como el nuevo plan para inaugurar un circuito alternativo de casi 100 salas en todo el país destinado principalmente a difundir las nuevas producciones nacionales. Los realizadores también se mostraron muy conformes con la repercusión obtenida por sus películas entre el público, ya que -como pudo comprobar LA NACION- la mayoría de las funciones agotaron las entradas. Los críticos extranjeros también siguen de cerca la evolución del cine argentino y en varios casos ya se concretaron aquí ventas para cine y televisión.
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