LA FÓRMULA
Ya se lo imaginó, sin entrar en el terreno de las exageraciones, unas mil veces. Más o menos. Va recolectando datos. Toma nota. Saca conclusiones. Va para adelante. Rebobina la película. Tal cual lo indica su costado meticuloso, Carlos Bianchi no quiere dejar pasar por alto detalle alguno del poderoso Milan. Y de esa punta de detalles que recolectó se desprenden múltiples razonamientos. Y también un sinfín de especulaciones. Dentro de este panorama, hay una pregunta que se impone, que ya es la del millón: ¿Cómo tiene pensado plantear el partido del 14 en el estadio Yokohama?
Correr, meter y jugar. Premisa uno, innegociable: salir a presionar del medio para adelante. Lejos de su propio arco. “Salir a defenderse sería suicida”, admitió en más de una ocasión el Virrey. Otra consigna será tratar de pegar primero para luego hacer la plancha, es decir, cuidar el resultado, manejar los tiempos y ahí sacar a relucir todo el oficio que reflejan sus equipos. Como lo hizo en casi todas las canchas de América, especialmente a partir de los octavos de final: ganó en Paysandú, en Calama, en Cali y en el Morumbí, en gran nivel.
Ahí, tanto Cascini como Battaglia serán ejes de esta cuestión. Entre ellos deberán desdoblarse para cumplir con la misión de asfixiar a Pirlo, al holandés Seedorf y eventualmente a Rui Costa, el portugués que puede jugar de enganche. Aunque el brasileño Kaká también tiene sus chances.
Con Cagna seguro con la cinta de capitán y luchando por la izquierda con Gattuso, la única duda que se plantea en ese sector del campo es quién será el volante derecho. La lucha está entre Javier Villarreal y Matías Donnet. ¿Qué le da uno y otro? Con Donnet conseguiría más salida, quizá más gol. Con Villita, en cambio, se hace más fuerte en la zona del medio.
El ucraniano endemoniado. Shevchenko es el arma más letal del conjunto rossonero. Todos en Boca destacan su explosión, agilidad y potencia. Encima, está enfuchado: en las 12 fechas que jugó en la Liga convirtió 11 goles… Y Bianchi, como buen goleador de raza que fue, lo respeta muchísimo. ¿Cómo se lo frena? El propio Bianchi, en una entrevista concedida en la página de Barros Schelotto, entregó pistas: “Boca juega en línea. Según por dónde vaya será tomado por Burdisso o por Schiavi. Sé muy bien con qué clase de jugadores cuento. Ellos saben qué es lo que deben hacer para controlarlo. Eso sí: no hay que distraerse ni un segundo”. Otro dato a tener en cuenta: en el juego aéreo será Schiavi el encargado de marcarlo.
Choque de velocistas. Una de las claves será el duelo Cafú-Clemente Rodríguez. Los dos tienen velocidad, desborde y salida. Bianchi confía en que Clemente pueda subir y así evitar que el brasileño se proyecte en exceso.
Romper el cerrojo. La incógnita mayor pasa por acertar los dos delanteros de Boca. La idea era poner a la dupla Tevez-Guillermo, pero nadie contaba con que Iarley es el que llega mejor físicamente, y en ritmo. Pocos se animan a dar un pronóstico. Al menos Bianchi allanó el camino al puntualizar que Iarley no va más como enganche. Eso descarta jugar con tres puntas.
¿Por quién se la jugará, entonces? ¿Por el talento y la explosión de Tevez o por las gambetas y la experiencia de Guille? ¿O finalmente se la jugará con ellos dos?… ¿Lo dejará a Guille después de que desde hace dos meses lo viene preparando para esta final? ¿Se privará de incluir a Tevez luego de todo el lío que se armó con el Sub 20? Mmm…
Bianchi prepara todo y espera el partido para decidir quién es el mejor club del mundo. Espera confiado en sus jugadores, en su plan y en su actitud ganadora, la que nunca deja de lado.
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