LA FUERTE INTERNA POLÍTICA HARÁ MÁS DURA LA VOTACIÓN
El sábado por la noche, poco después del fallecimiento de Juan Pablo II, el cardenal Joseph Ratzinger, decano del Sacro Colegio, convocó a Roma a los 183 príncipes de la Iglesia, de los cuales 117 son electores con menos de 80 años de edad. Ellos son los que entrarán a la Capilla Sixtina cantando el “Veni Creator” que dará comienzo a la elección del nuevo Pontífice.
Los cardenales se reunirán dos veces por día durante la sede vacante para debatir los problemas que afronta la Iglesia. La mayoría conservadora de los cardenales resiste los cambios, pero hay un núcleo importante que cree que el próximo Pontífice debe ser de ideas más avanzadas que el tradicionalista Juan Pablo II. El cardenal primado de Bélgica, Godfried Daneels, considerado progresista, dijo ayer que el Papa que sea elegido a fin de este mes deberá afrontar serios problemas que determinarán el rol de la Iglesia en la sociedad moderna.
Con todo, aparte de la molestia de Jorge Bergoglio, el papable argentino que dice que no le gusta ser incluido en esa versión, lo cierto es que hay expectativa por la posibilidad de que el próximo Papa sea originario de América latina. Así, el cardenal puertorriqueño Luis Aponte Martínez, elector de Juan Pablo I y Juan Pablo II, admitió que “hay muchas posibilidades para un latino”.
Unos cinco cardenales latinoamericanos se mencionan como posibles candidatos a suceder a Juan Pablo II: además de Bergoglio, el brasileño Claudio Hummes, un reformista, el colombiano Darío Castrillón, ortodoxo, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, un intelectual reformista, y el mexicano Norberto Rivera Carrera, ortodoxo.
El cardenal chileno Jorge Medina, protodiácono que se asomará al balcón del palacio vaticano para anunciar el nombre del nuevo Pontífice, afirmó que el sucesor de Juan Pablo II será conservador. “Todo Papa tiene que ser conservador. San Pablo le dice a uno de sus discípulos: ‘Conserva intacto el depósito de la fe’. Conservador es el que conserva. Un Papa no puede ser liberal en las materias que tocan la doctrina de la Iglesia”, declaró Medina.
El brasileño Hummes precisó que, por primera vez en la historia, el próximo puede ser un Papa que no haya nacido en Europa. “Puede ser hasta africano, aunque también Italia tiene buenas chances. Está claro que esos ingredientes de las nacionalidades pueden pesar”, dijo.
Hummes es el gran favorito de Brasil, el país con más católicos en el mundo y que cuenta con cuatro cardenales electores, aunque su decisión de abrir la Iglesia brasileña a grupos sindicales podría dividir a los purpurados más propensos a una figura de centro o conservadora.
Para el vaticanista italiano Marco Politi, del diario la Repubblica, los cardenales latinoamericanos, apoyados por ibéricos (8) y estadounidenses (11), alcanzarían la mayoría relativa en el centenar de cardenales electores. Otros expertos consideran que “sería aventurada” la elección de un Pontífice no europeo. Identificados con una especie de “tercera posición” (ni izquierda ni derecha), los purpurados latinoamericanos han sido casi todos designados por Juan Pablo II.
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