LA GUERRA DE LOS TERNEROS ENFRENTA A PRODUCTORES E INDUSTRIALES FRIGORÍFICOS
La decisión del gobierno de aumentar el peso de faena de los bovinos a un mínimo de 300 kilos para reducir la presión sobre los precios obtuvo el respaldo de la industria frigorífica pero recibió críticas de parte de la Sociedad Rural Argentina (SRA) y de siete entidades de la producción ganadera nacional que, sumadas al sector que agrupa a los consignatarios de hacienda, rechazaron enfáticamente la estrategia gubernamental.
En ese contexto, pusieron de relieve que la medida adoptada por el gobierno representa un nuevo “parche para resolver un tema estructural y de fondo”, como es el bajo peso de faena en la ganadería argentina.
Las entidades rechazaron enfáticamente la prohibición ministerial de faenar bovinos menores a los 300 Kilos. Sostuvieron que la actitud oficial “una vez más, es una medida facilista, que claramente vulnera la libertad de comercio limitando la venta de la producción cárnica e imponiéndose sobre las decisiones privadas”, de los productores.
Al respecto, refirieron que si la cartera económica pretendía aumentar la oferta de carne, el objetivo se hubiera logrado con la anuencia “de todos los eslabones de la cadena comercial de carnes a través de un plan ganadero nacional”, que nunca se llevó a cabo.
En Rosario hay unas 700 carnicerías independientes, sin contar los supermercados. Desde el punto de vista del consumo, José García, de la Sociedad de Carniceros de Rosario, expresó que “es muy probable que se produzca cierto desabastecimiento, sobre todo porque el decreto se va a poner en práctica en un período en el que históricamente hay faltante de hacienda”.
En este sentido, argumentó: “No convocaron a los sectores que integran las cadenas comerciales y esto se va a sentir en los precios de la carne, nosotros no somos formadores de precios y el mercado de la carne es muy transparente. Al eliminar los terneros de 250/300 kilos sólo va a quedar disponible el ternero pesado, por ende seguro que habrá aumentos”.
De cara a esa situación, las entidades exigen que se deje sin efecto la medida y que con la participación de “todos los integrantes del sector de ganados y carnes” se analicen las acciones que favorezcan al conjunto de los argentinos.
En tanto, los consignatarios de hacienda expusieron en un comunicado oficial que la decisión de “prohibir temporariamente la faena de animales de menos de trescientos kilogramos provocará inicialmente una sobreoferta por liquidación de la hacienda que se encuentra en proceso de engorde y, pasados estos 60 días, desembocará indefectiblemente en una menor oferta”. Para los empresarios, esto traerá “suba en los precios y comercialización marginal, debido que el Estado carece de herramientas para realizar un control efectivo sobre esta prohibición”, sostuvo el presidente de la Cámara Argentina de Ganado Vacuno, Carlos Pujol.
En lo que hace a las incidencias por sectores, Pujol remarcó que ” al desconocer el gobierno el sistema productivo el primer perjudicado y siempre postergado es el criador”. Es que al no tener posibilidad de la venta fluida de su destete a los kilos de siempre “su alternativa será la mal venta de los terneros livianos y la obligada recría en campo sin pastos suficientes ni reservas previstas, debido a que no puede cambiar bruscamente su sistema productivo, con el consecuente aumento de costos y baja en su rentabilidad”, argumentan.
Para los productores del sector “el invernador sufrirá un fuerte incremento de sus costos ante la falta de campo y también reserva forrajera y implantación de pastura para absorber un oferta de terneros que debe mantener más tiempo en su campo”.
Por su parte, a los pequeños y medianos productores de feed lot, la resolución de Agricultura les genera “un cambio fundamental en el tiempo de engorde, modificación de alimentación para pasar una primera etapa de mantenimiento y una posterior terminación, lo que implica mayores costos”.
LA INDUSTRIA, A FAVOR
Con una visión opuesta, el presidente de la Cámara de la Industria y Comercio de la Carne (Ciccra), Miguel Schiaritti, reiteró ayer su apoyo a la iniciativa, a la que calificó de “excelente”, porque apunta “a la solución estructural del limitado crecimiento del sector”.
“La ganadería argentina ha venido liquidando vientres en los últimos dos años por la crisis y por la competencia con la soja”, explicó Schiaritti, quien advirtió sobre la necesidad de recomponer stock para satisfacer una “demanda interna creciente por el aumento de la masa salarial y un mercado internacional que podría incrementar fuertemente su demanda por el ingreso del sudeste asiático”.
Asimismo, el industrial explicó que, por el plazo en el que será implementada la medida, “el productor que tenía planificado entregar su hacienda en los próximos 60 días puede hacerlo, además de planificar cómo va a entregar los próximos terneros en febrero”.
Entre tanto, la situación sería favorable para la industria frigorífica, habida cuenta que “abaratará sus costos” con la compra de menor cantidad de animales con mayor kilaje, dijeron empresarios del mayor consorcio exportador del país (ABC), que preside el empresario Carlos Oliva Funes.
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