LA HISTORIA QUE NACIÓ PARA SER INMORTALIZADA EN EL CELULOIDE
Existen algunas obras en la historia del séptimo arte, que desde su mismo nacimiento están destinadas a erigirse como mitos, por la maestría que presentan en todos los planos, desde la dirección, el montaje, la fotografía, el trabajo de guión, las actuaciones y hasta el trabajo de banda sonora. El tercer hombre, realizada en Inglaterra en 1949, cumplimenta estos requisitos, y es una película que aun hoy, sesenta años después, sorprende por su calidad.
Para descubrir el origen de este film, hay que remontarse a los primeros años que siguieron al final de la Segunda Guerra Mundial. Por ese entonces, muchas ciudades europeas, estaban demacradas por la acción devastadora de los bombardeos producidos durante los días más crudos de la contienda. Viena era una de las ciudades que presentaba uno de los panoramas más desalentadores. Y hasta allí llego el escritor Graham Greene, enviado por el productor Alexander Korda, en busca de un argumento para su productora cinematográfica.
Entre las ruinosas calles de esa ciudad europea, Greene ideo una historia de traición, remordimiento, fracaso, no exenta de cierto romanticismo. La concreto en una pequeña novelita, una especie de thriller con algo de policial, llamado El tercer hombre. Una historia que según el propio escritor, fue creada para ser vista, y no para ser leída.
DESBORDANTE DE TALENTO
El tercer hombre cuenta la historia de un fracasado y sentimental escritor de origen norteamericano de novelas del oeste, que llega a una Viena de posguerra dividida en cuatro zonas, dominadas cada una por una de la potencias de entonces. Este personaje, Holly Martins, sin un céntimo y solo con lo puesto, llega a aceptar un trabajo ofrecido por viejo amigo de su infancia llamado Harry Lime. Cuando llega, no tarda en enterarse de la trágica muerte de este, aunque rápidamente empieza a sospechar algo extraño y decide quedarse a investigar cuales fueron las verdaderas circunstancias de la muerte de su amigo. En su búsqueda por entre las oscuras calles vienesas, se enamora de una mujer, y debe soportar el asedio de un policía que le sigue los pasos inexorablemente.
Bajo este argumento, los actores se lucen como pocas veces. Joseph Cotten, el protagonista, ofrece una actuación notable, y pocas veces un actor supo mostrar un enamoramiento ante las cámaras como el, con solo una mirada. Orson Welles recrea a un villano brillante, maquiavélico, y finalmente derrotado por su propia traición. Y por allí esta Trevor Howard –quien había ofrecido una cátedra de actuación un año antes en Breve encuentro de David Lean- como un obsesivo teniente ingles, y la hermosa Alida Valli, que demuestra su profunda tristeza con solo una mirada.
Si a las actuaciones se le suman la brillante música de Antón Karas, que se convirtió en una de las melodías mas conocidas en su momento, la firme dirección de Carol Reed, y el soberbio trabajo de fotografía, se redondea una verdadera obra maestra, que merece el lugar que obtuvo en el pedestal de las mejores obras del cine.
EL TOQUE WELLES
Y como si lo dicho anteriormente fuera poco, el genio de Orson Welles estuvo presente en el filme no solo a través de sus actuaciones, sino en algunos retoques que realizo en el guión, y en el trabajo de dirección, lo que hizo que muchos pensasen que era el director de El ciudadano el verdadero autor de El tercer hombre.
Cuenta la leyenda que uno de los mejores diálogos de la película, cuando el villano Harry Lime trata de justificar sus delitos ante su amigo en un parque de diversiones, hoy considerado uno de los mejores detalles del guión, nació del talento de Welles. Y el propio Greene reconoció esto.
Por todo lo expuesto, y si no tan solo por el placer de ver una excelente película, los que gusten del buen cine, no pueden dejar de ver “El tercer hombre”, un legado que muestra como se debe ejecutar una obra maestra y que podemos encontrar en DVD en algunos videos santafesinos.
Este contenido no está abierto a comentarios

