La huelga del petróleo
Apenas llegamos a Comodoro Rivadavia nos contaron de la huelga que había llevado adelante unos días atrás los empleados petroleros. Nadie nos lo dijo explícitamente hablando del tema. Pero sí nos lo comentaron al pasar. Vimos pintadas frescas en las paredes del centro. Alguna repercusión todavía en el diario local. Y nunca es menor hablar de petróleo en esta zona.
Es más, yendo a Sarmiento rumbo a los Bosques Petrificados, hubo dos detalles que nos llamaron la atención. El primero, que varias veces la ruta, donde los pozos petroleros son mayoritarios, tenía evidentes signos de haber sido cortado no hace tanto, porque todavía estaba el pavimento ennegrecido por las cubiertas y había rastros de caucho quemado en las banquinas. El otro, una camioneta de una compañía petrolera con la inscripción Halliburton, nombre del que nos ocuparemos luego.
Ahora veamos. 6255 pesos por minuto. Lo mismo que 375.300 pesos por hora. Es decir, 9.007.200 pesos por día. Esto es, 270.216.000 por mes. O sea, 3.242.592.000 en el año. Es la ganancia neta que obtienen las compañías petroleras que le exprimen la sangre negra a las tierras argentinas del sur para llevarse las ganancias al norte. Los obreros, que ganaban alrededor de 2.500 pesos por mes, por jornadas de hasta 14 horas y en una de las ciudades más caras del país, dijeron basta.
Según los huelguistas, con lo recaudado en apenas 16 días, las multinacionales podían aumentar el salario a 24 mil trabajadores de la región, que por otra parte ganan menos que sus vecinos del norte de Santa Cruz. Y si uno lee las cifras en otras regiones de nuestro territorio podría considerar desmedido el reclamo, pero es que, en el sur, y sobre todo en Comodoro Rivadavia, vivir es mucho más caro que en cualquier otra parte, con lo cual, atendiendo a lo que se recauda, los obreros ganan una miseria.
Sobrevinieron dos días de paro, luego cuatro. Después, ante la falta de respuestas, hubo una huelga histórica por tiempo indeterminado que incluyó la toma de la playa de tanques desde donde se exporta el crudo, justo antes del fin de semana largo del 12 de octubre. Un dato más: el pueblo de Comodoro se movilizó en apoyo a los huelguistas con marchas y cacerolazos, casi alcanzando el ideal de una lucha colectiva que pronto involucró también a los docentes, como si los tambores de petróleo tocados por los obreros hubieran servido para despertarlos.
Nada fue en vano. Consiguieron un aumento de 260 pesos al básico, retroactivo a enero, la anulación de los telegramas de despido, el pago de los días no trabajados. Según el periodista Rodolfo Nahuel Peña “la página escrita por los trabajadores petroleros ha sido una de las más gloriosas de los últimos años y quizás pueda compararse con la de los peones rurales de la década del 20 del siglo pasado, que se recuerda como la Patagonia Rebelde”.
Y parece que sucedió nomás. Se rebeló la Patagonia en Chubut, como si se tratara de un grano de arena en medio de un desierto que sigue siendo exprimido de jugo negro. A propósito, vale regresar a aquella camioneta de Halliburton. Días pasados leíamos este apellido como una familia tradicional de los republicanos yanquis, asociada históricamente a los nazis Bush en negocios vinculados justamente a… la explotación petrolera.
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