LA IGLESIA ADVIRTIÓ QUE LAS CRÍTICAS DE BERGOGLIO INCLUYERON A KIRCHNER
Mientras el gobierno interpretó ayer que las duras críticas vertidas por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, fueron “un llamado de atención a todos” y apuntó contra la oposición, la Iglesia admitió que entre los destinatarios estuvo el gobierno de Néstor Kirchner.
“Al que le quepa el saco que se lo ponga”, dijo el vocero de Bergoglio, Guillermo Marcó, quien reconoció que “posiblemente” el prelado se haya referido a Kirchner en su homilía cuando advirtió sobre los “anuncios estridentes” y condenó a los que “en nombre” del presidente “fustigan a otros por pensar distinto” o “ven enemigos por todas partes”.
Sin embargo, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había estimado que las palabras del arzobispo en el tedéum por el 25 de mayo fueron “un llamado de atención a todos” y que el gobierno toma lo que le “concierne”, pero aprovechó para apuntar contra la oposición política que “lejos de proponer ideas, sólo injurian y difaman por los medios”.
La inteligencia perdida
“Es algo que vengo reclamando desde hace tiempo: lo mejor que le puede pasar a la República es contar con una oposición inteligente, una oposición que sea capaz de articular opciones mejores a las que el gobierno propone y esto, lamentablemente, no se ve”, resaltó Fernández.
Durante el tradicional tedéum oficiado el martes en la Catedral Metropolitana con la presencia del jefe del Estado y el gabinete en pleno, Bergoglio cuestionó la intolerancia política y “las soluciones mágicas nacidas en oscuras componendas y presiones del poder”, pidió más diálogo y alertó que el “pueblo no cree en las estratagemas mentirosas y mediocres”.
Ayer, su vocero se encargó de hacer algunas aclaraciones al respecto: “A veces, en nombre del presidente habla muchísima gente que termina fustigando a otro por pensar distinto”, se quejó Marcó y puso como ejemplo las voces oficiales que en los últimos días se levantaron para advertir sobre una “escalada conspirativa de la Iglesia” o de “otra gente que estaba comiendo un asado en un quincho alquilado en el Regimiento de Patricios”.
En este sentido, cuestionó la actitud de algunos funcionarios que “ven enemigos de todas partes o gente agazapada” y los “arreglos internos” de los dirigentes.
Cuando se le inquirió a quién estaba destinada la homilía, Marcó señaló que, “en general, los tedéum están dirigidos al pueblo argentino” y por “eso el cardenal cita muchísimo el tema del pueblo que viene sufriendo su despojo de bienes, de su salud, pérdidas irreparables, pérdidas que algunas viven y testimonios de hace años, incluso décadas”.
Asimismo, en relación a la “intolerancia” a la que Bergoglio hizo alusión, su vocero explicó que “es una característica que uno nota últimamente” y deploró entonces los “arreglos internos” y no la búsqueda de consenso que hay “de un lado y del otro”.
Por su parte, Fernández se mostró convencido que las críticas del arzobispo no se concentraron en el gobierno, sino en aquellos dirigentes que “injurian y difaman por los medios”.
Consideró que “lo mejor que le puede pasar a la República es contar con una oposición inteligente, pero esto lamentablemente no se ve” y ejemplificó: “Los argentinos discutimos sobre la inseguridad y la falta de energía y hay sólo dos planes en discusión que fueron propuestos por el gobierno”.
A su entender, “la oposición no hizo nada: nadie conoce el plan de Elisa Carrió, nadie conoce el plan de (Ricardo) López Murphy, nadie conoce el plan de (Mauricio) Macri”.
El presidente Néstor Kirchner había sostenido que “estamos recuperando un pueblo, estamos recuperando nuestra identidad”, en tanto ratificó que “volver a encontrar la inclusión social es una tarea fundamental” de su gobierno. Calificó como “muy buena” la dura homilía pronunciada por Bergoglio, y sostuvo que en ese mensaje pastoral “marcó con mucha claridad muchos de los problemas que tenemos en Argentina”.
Cuando se le preguntó si consideraba que esa homilía estaba dirigida al gobierno, respondió que fue “para todos”.
Bergoglio entre otras cosas cuestionó la existencia de “las luchas internas, la ambición compulsiva y las componendas del poder que absorben las instituciones” y advirtió que el pueblo argentino “está cansado de la narcosis de los anuncios estridentes de los funcionarios”.
El presidente hizo esas declaraciones mientras regresaba, el lunes, caminando a la Casa de Gobierno, mezclado entre una multitud de periodistas y público.
Divididos por la infelicidad
Por su parte, el arzobispo de Rosario, monseñor Eduardo Mirás, dijo el martes que la libertad “buscada por los patriotas” de la Revolución de Mayo no se cristalizará “mientras permanezcamos divididos y no conformemos un pueblo de hermanos en torno a una concreta y determinada cultura propia”.
El prelado agregó que “al darle gracias a Dios, es bueno recordar 194 años después de la emancipación, que la libertad buscada entonces por los patriotas, no habrá de cristalizar de forma definitiva, mientras permanezcamos divididos y no conformemos un pueblo de hermanos en torno a una concreta y determinada cultura propia”.
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