LA IGLESIA, CONTRA EL ABORTO: "NO SEMBRAR LA CULTURA DE LA MUERTE"
La Iglesia reafirmó ayer con fuerza que la polémica por el aborto “no es una discusión más entre tantas”, sino “una cuestión de fondo (…) una cuestión de vida o muerte”. Y pidió “no sembrar la cultura de la muerte en nuestra sociedad”.
Los obispos consideraron oportuno hacer esta declaración luego de que la interrupción deliberada del embarazo se pusiera últimamente sobre el tapete a raíz de dos casos de violación de discapacitadas, que quedaron embarazadas. En ese sentido, los religiosos señalaron que, si bien estas situaciones son “muy dolorosas (…), lo trágico de esta situación puede hacernos olvidar que podemos asesinar a un inocente”.
Los obispos fijaron su posición a través de una declaración de poco más de una carilla —titulada “Una cuestión de vida o muerte”—, que dieron a conocer al promediar la reunión de mitad de año de la cúpula del Episcopado, que sesiona desde el martes y hasta hoy en esta Capital. La veintena de obispos que participan, encabezados por el cardenal Jorge Bergoglio, trataron la controversia pública a partir de los casos en La Plata y Mendoza, y decidieron volver a exponer su posición tradicional con un lenguaje coloquial.
Los obispos comienzan su declaración contando el caso de una señora que se le presentó a un sacerdote con su hija discapacitada para agradecerle que, en su momento, la haya desalentado a recurrir al aborto porque estaba desarrollando un feto con malformaciones. “Hoy esta hija es la que da sentido a mi vida; aun con su discapacidad es la alegría de nuestra familia”, le dijo la mujer al sacerdote, según el relato de los obispos. “Nuestra experiencia eclesial —añaden los religiosos— puede mostrar miles de situaciones como ésta.”
Luego, los obispos explican por qué los clérigos actúan de esa manera y se oponen al aborto: “¿Cuál es el móvil de ese sacerdote al ayudar a esa mujer? ¿Cuál es nuestro móvil al dirigirnos a las autoridades, a nuestros representantes y a todo el pueblo tratando de apostar por la vida e impedir la legalización del aborto? Créannos: sólo nos mueve el profundo amor de Dios por todos nosotros. Sólo nos mueve el deseo de valorar cada una de las vidas que se engendran (…)”. Lamentan, entonces, que “muchas veces se nos quiere hacer aparecer como retrógrados o fundamentalistas” ante la oposición al aborto. Añaden que “se acepta y valora el trabajo de la Iglesia a favor de los pobres, pero se nos descalifica cuando defendemos el derecho a la vida. ¿Qué nos pasa como sociedad? Toda la tradición judeocristiana basada en los mandamientos de la Ley de Dios consideró que el aborto es un crimen. ¿Qué luces ha recibido esta nueva cultura, qué revelaciones se nos han manifestado para descubrir que el que siempre fue un mal tan grande hoy no lo es?”.
También los obispos apelan a una figura fuerte: “Seguramente muchos de ustedes han visto la película en la que se ha filmado un aborto (“El grito silencioso”, se llama). La técnica nos permite apreciar que no hay ninguna diferencia entre destrozar el cráneo de esa pequeña criatura ya gestada o cometer el homicidio de un niño que camina por la calle.” Hacia el final, dicen que “cada uno en su conciencia debe discernir si quiere una sociedad que respete la vida de todos los seres engendrados (…) verdaderos sujetos de derechos humanos”.
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