LA IGLESIA ESPERA CAMBIOS EN LA RELACIÓN CON KIRCHNER
Para mejor o para peor, hacia fin de año otro será el marco de la relación entre el Gobierno y la Iglesia. Los recientes comicios legislativos —de las que el presidente Néstor Kirchner salió fortalecido—, las inminentes elecciones en el Episcopado —se producirán en el plenario de obispos de la semana próxima— y los eventuales cambios entre los colaboradores del Papa Benedicto XVI antes de la Navidad dibujarán un nuevo escenario.
La primera expectativa en los medios eclesiásticos se centra en cómo actuará de ahora en más Kirchner. Dicho de otra manera: si continuará su actitud de confrontación con los dirigentes y sectores que no piensan como él. Los obispos consideran que el país está demasiado fragmentado y que se necesita construir consensos para definir políticas de Estado que permitan atacar los problemas de fondo.
La segunda expectativa está referida a cómo quedará conformada la nueva conducción del Episcopado. Todo indica que el actual vicepresidente primero, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, será elegido presidente. Pero hay muchos otros puestos que deberán renovarse —por caso, las dos vicepresidencias, las titularidades de la Pastoral Social y de Cáritas— que definirán el nuevo perfil.
Con todo, no parece que vaya a haber cambios bruscos. Más bien se cree que se consolidaría la línea moderada que hoy domina el arco episcopal. Esto significaría que la Casa Rosada continuaría teniendo enfrente a una conducción nada dispuesta a guerrearlo. En rigor, no hubo hasta ahora una sola declaración del Episcopado crítica a la administración kirchnerista.
La Iglesia no quiso formular cuestionamientos acaso para otorgarle el crédito que le corresponde a un Gobierno que asumió débil y en medio de una severa crisis. Pero los tiempos políticos cambiaron. Ya en agosto, con vistas a una reunión de la conducción del Episcopado, hubo aprestos para una declaración que naufragó por el estallido del caso Maccarone.
Finalmente, tanto desde el Gobierno como desde el propio Episcopado se sigue con atención la eventual renovación de los colaboradores del Papa. Todas las miradas se posan en el probable relevo del secretario de Estado, cardenal Angelo Sodano, un hombre que tuvo una influencia clave en la relación con la Argentina en los últimos 15 años.
En tal caso, surgiría para la Casa Rosada una nueva oportunidad para acordar la salida de monseñor Antonio Baseotto, el obispado castrense echado unilateralmente por Kirchner en marzo, tras las duras críticas del religioso al ministro de Salud, Ginés González García.
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