LA IGLESIA LANZÓ FUERTES CRÍTICAS POR LA SITUACIÓN SOCIAL Y LA POBREZA
A menos de un mes de las elecciones legislativas del 23 de octubre, la Iglesia disparó contra el talón de Aquiles de la recuperación económica. Lo hizo en un documento anexo de una carta sobre el problema de los chicos de la calle que lleva la firma del arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio.
Fue difundido ayer, al término de la peregrinación juvenil a la basílica de Luján (ver más detalles en pág. 30). Y allí se afirma que a pesar de “la recuperación del crecimiento económico, en nuestra realidad cotidiana se mantiene la distribución injusta de la riqueza (…) continuando su tendencia a concentrarse en los niveles de mayor poder y riqueza, sin que los esfuerzos planteados desde las medidas oficiales logren cambiar este sentido que como sociedad nos humilla y nos mortifica”.
No es este el único señalamiento fuerte que se hace. También se sostiene que los planes sociales no pueden perpetuarse. “Si bien en épocas de crisis económica, donde el desempleo crece, los Estados tienden a subsidiar al empleo o a destinar planes para ayudar a la subsistencia de los hombres, estas políticas deben ser herramientas transitorias y no deben constituirse en política de Estado”. Es la primera vez que desde una instancia eclesiástica tan alta se hace una consideración tan taxativa de los planes sociales, que han recibido críticas por clientelismo político o por fomentar actitudes no productivas.
El informe —de seis páginas, que se suma a las tres carillas de la carta de Bergoglio— incluye un reclamo de políticas industriales, educativas, que superen la atención alimentaria, y de desarrollo de la familia de escasos recursos. “Si los Estados no tienen una fuerte política destinada al crecimiento industrial, no crecerá el empleo, una de las formas de asegurar a los habitantes de una nación la justicia conmutativa”, dice en ese punto. También se afirma que las políticas implementadas hasta ahora “han producido daños a los dos extremos de la vida, el de las personas más indefensas: niños y ancianos”.
La carta de Bergoglio —quien se encuentra en Roma participando de un sínodo de obispos que ayer inauguró el Papa Benedicto XVI— fue leída durante la misa de clausura de la peregrinación. Una multitud —la policía bonaerense la estimó en un millón y medio de personas— participó de la manifestación, que se inició el sábado al mediodía en las avenidas Rivadavia y General Paz, en el barrio porteño de Liniers. Ya entonces el obispo Jorge Lozano había dicho que “los tiempos de la política no coinciden con el de los más indefensos”.
En la carta, Bergoglio —quien fue el segundo más votado en cónclave que eligió Papa al cardenal Joseph Ratzinger y sonó hace poco para un alto cargo en El Vaticano— dice que quiere despertar conciencia sobre el problema de la niñez en riesgo en la Capital Federal ante la gravedad que adquirió. Explica que esas líneas y el dossier son el resultado de consultas efectuadas a los responsables de la vicaria de Niños y la comisión de Minoridad del arzobispado porteño. Como también son el fruto de conversaciones con legisladores y jueces.
Pero, claramente, da a entender que la superación de los problemas de los niños exige, ante todo, un mejoramiento de la situación social en general, donde los padres tengan trabajo y las escuelas dejen de ser lugares de contención y alimentación. Por eso, en la carta puntualiza los problemas de los niños en riesgo. Y en el anexo se adentra en las cuestiones de fondo que exigen una respuesta oficial.
Este contenido no está abierto a comentarios

