LA IGLESIA LE BAJA EL TONO A LA BATALLA POR LOS PRESERVATIVOS
La Iglesia le baja el tono a la controversia por los preservativos y otros anticonceptivos hormonales e intrauterinos, cuyo reparto masivo y gratuito fue anunciado por el ministro de Salud Ginés González García como una “campaña antiaborto”.
Trascendió que la cúpula del Episcopado no quiere quedar enredada en una polémica que, a esta altura, ya estima agotada. De esta manera, busca evitar una pelea que considera simplista: “preservativos sí, preservativos no”.
Por su parte, el director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica, Alberto Bochatey, pidió a las autoridades del ministerio de Salud que también “se enseñen los métodos naturales” de control de la natalidad, que —junto con los mecanismo artificiales— contempla la ley de salud reproductiva.
“La ley los incluye, pero esto no se esta haciendo”, dijo Bochatey a Clarín. El religioso se viene ocupando de este asunto, junto a otros expertos de la Iglesia, por encargo de la Conferencia Episcopal Argentina. “Se puede hacer con el mismo dinero y con la misma publicidad que implica la difusión y entrega de los anticonceptivos artificiales”, aclaró. Pidió también que, cuando la Iglesia plantee su posición, no sea descalificada, porque “cada uno tiene derecho a opinar”.
Para prevenir embarazos no deseados y evitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual, el Gobierno anunció que entregará gratis unos 25 millones de preservativos, 7,5 millones de anticonceptivos y facilitará la colocación del DIU en 450 mil mujeres.
La relación de la Iglesia con el gobierno volvió a tensarse el sábado, cuando el Secretariado Nacional para la Familia del Episcopado consideró “cínica”, “antiética” y “facilista” una campaña contra el aborto y las enfermedades de transmisión sexual que organiza el Ministerio de Salud.
El organismo de de la Conferencia Episcopal opinó que no responde al pedido de muchos ciudadanos para que la difusión, pagada con el dinero de la sociedad, contemple alternativas más eficaces: “en primer lugar la abstinencia; en segundo, la fidelidad; y en tercero, el preservativo”.
En la misma sintonía, el padre Bochatey sostuvo que la difusión de los métodos naturales que propicia la Iglesia podría hacerse dentro de la misma campaña. “Lo que estamos pidiendo esta dentro de la ley, no fuera; y con el mismo presupuesto, porque ley no habla sólo de anticonceptivos artificiales”, reclamó.
La Ley 25.673, que crea el Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable dentro de la cartera de salud, establece que los pacientes deben ser informados sobre “las ventajas y desventajas de los métodos naturales”. Aclara además, que los métodos anticonceptivos deben ser “de carácter reversible, no abortivos y transitorios”, excluyendo la esterilización, pero sin nombrarla.
En otro artículo, la misma norma menciona el respeto a las convicciones de entidades privadas, sean confesionales o no, y que los centros de salud confesionales serán exceptuados de prescribir y suministrar métodos y elementos anticonceptivos contrarios a sus convicciones.
Antes de conocerse este gesto de distensión eclesiástica, la viceministra de Salud de la Nación, Graciela Rosso, salió al cruce de la dura crítica del Episcopado contra la campaña de salud reproductiva lanzada por el Gobierno. En declaraciones a radio Mitre, la funcionaria dijo que “el Gobierno tiene una actitud democrática” y recordó que “las leyes no son un papel, y que se deben plasmar en acciones concretas”.
Rosso rechazó los argumentos eclesiásticos y defendió el Programa de Salud Sexual y Reproductiva. “No es autoritarismo, la ley da derecho a los ciudadanos a elegir, pero es la población la que decide”, dijo.
Recordó también que la norma ya fue debatida y aprobada en el Congreso.
“Antes no había campañas de la Iglesia en contra de la ley y los sectores medios y altos accedían a los medios anticonceptivos”, comentó Rosso, en alusión a la oportunidad en que aparecen las críticas del catolicismo. Por eso recordó que la campaña estatal está dirigida especialmente a los sectores más pobres, para que cuenten con la información necesaria.
Este contenido no está abierto a comentarios

