LA IGLESIA PIDE SER QUERELLANTE EN EL CASO ANGELELLI
Por medio de sus abogados, el obispado riojano hizo el pedido correspondiente ante la Justicia. El paso dado completa el giro histórico que dio la Iglesia argentina este año en este tema: el Episcopado aceptó institucionalmente en mayo la posibilidad de que Angelelli haya sido asesinado y acordó colaborar activamente en el esclarecimiento de los hechos.
En la presentación, los letrados afirman que el pedido del obispado es legítimo porque el obispado de La Rioja es una persona jurídica de derecho público y su titular, monseñor Roberto Rodríguez, es sucesor directo de Angelelli como pastor a cargo de la diócesis y, como tal, “tiene el derecho, la facultad y el deber de colaborar en el esclarecimiento”.
Esto significa que se descartó la alternativa de que el querellante fuese la Conferencia Episcopal, como se venía especulando en los últimos meses.
El Episcopado tuvo tras la muerte de Angelelli muchas dudas de que efectivamente se habría tratado de un asesinato. El propio sucesor inmediato de Angelelli, monseñor Bernando Witte, siempre desestimó la hipótesis del asesinato. Sólo un puñado de obispos “los más progresistas” avalaron con fuerza que había sido asesinado por la dictadura militar.
Pero, en los últimos años, la Conferencia Episcopal —de la mano de una nueva integración— fue virando en su posición. Con la vuelta de la democracia, un juez consideró que Angelelli fue asesinado.
Pero la Cámara Federal de Córdoba estimó que no había elementos suficientes para sostener esa carátula. La sanción de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida clausuraron la investigación judicial, pero su derogación permitió reabrir la causa.
El actual Gobierno nacional —a través de la Secretaría de Derechos Humanos— y el provincial se presentaron como querellantes. En las últimas horas, el fiscal que investiga la muerte de Angelelli, Horacio Salman, denunció amenazas. Dijo que en la guardia del juzgado le dejaron un sobre con una nota anónima en la que le advertían: “Dejate de molestar y quedate piola, quedate en el molde y alejate de la causa”. Pero el fiscal sostuvo que la amenaza, lejos de asustarlo, “me da fuerzas para seguir adelante”. Y aseguró: “Tenemos pistas nuevas en la causa”.
La nota es en letra manuscrita sobre una fotocopia de un artículo de la revista Cabildo “emblemática publicación del nacionalismo católico” que reproduce, precisamente, el pronunciamiento de la Cámara Federal de Córdoba sobre la falta de indicios. El fiscal también investiga los asesinados de los sacerdotes Carlos De Dios Murias y Gabriel Longeville, del laico Wenceslao Pedernera y 32 casos de torturas.
El cuerpo de Angelelli apareció tirado junto a su auto, que estaba volcado, en una ruta a la altura del paraje riojano de Punta de los Llanos. El obispo regresaba a la capital de la provincia luego de haber participado del entierro de Murias y de Longeville. Llevaba una carpeta con la información que había recopilado sobre estos asesinatos.
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