LA IGLESIA PIDIÓ NO "CAER EN LA IMPUNIDAD NI EN LA VENGANZA"
La Iglesia pidió ayer públicamente “no caer ni en el extremo de la impunidad ni en el extremo de la venganza” ante las violaciones a los derechos humanos cometidas por la última dictadura militar. Pero evitó pronunciarse sobre el camino concreto que debe seguirse ante las extradiciones pedidas por el juez español Baltasar Garzón y el eventual juzgamiento de los ex represores en el país mediante la nulidad o declaración de inconstitucionalidad de las leyes del perdón.
La posición fue sentada por el presidente del Episcopado, monseñor Eduardo Mirás, en declaraciones que formuló en la Casa Rosada luego de que Néstor Kichner recibió por primera vez desde que asumió la presidencia a la cúpula eclesiástica. “No nos corresponde a los obispos decir cuál es el camino concreto, sino que le corresponde al gobierno del pueblo encontrar los caminos para que se logren las soluciones sin que la sociedad se vuelque ni a un extremo ni al otro”, dijo Mirás.
—¿El justo medio es no mirar más al pasado?, le preguntó un periodista.
—Insisto: el camino concreto no nos corresponde decirlo los obispos. Los que gobiernan encontrarán el camino… lo deseamos de todo corazón… rezamos para que la Argentina encuentre el modo de solucionar esto para que las heridas se restañen definitivamente y podamos comenzar una Argentina nueva en todo orden—, respondió el obispo.
Pese a la insistencia para conocer la opinión de la Iglesia sobre la resolución judicial de las violaciones a los derechos humanos, fuentes del Gobierno que participaron de la reunión y el propio Mirás aclararon que la cuestión no fue tratada. “No hemos hablado de este tema, ni siquiera lo hemos discutido entre los obispos, sino que el Presidente nos convocó para hablar de la realidad social”, dijo el religioso.
En rigor, si el Gobierno temía alguna objeción a su posición sobre la revisión judicial de la represión ilegal, ello se esfumó a poco de empezar la reunión. Luego de una larga introducción de Kichner, quien se definió como “católico, aunque no muy practicante”, Mirás aclaró que “la tarea de la Iglesia es pastoral y si bien esta roza a veces planteos políticos o económicos, lo nuestro es la evangelización”.
Del encuentro, que se realizó en el despacho presidencial y duró casi una hora, participaron también los vicepresidentes primer y segundo del Episcopado, cardenal Jorge Bergoglio, y monseñor Domingo Castagna, y el secretario general, monseñor Sergio Fenoy. Estuvieron, además, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri.
En contraposición con la ausencia del tema militar, la situación social llevó buena parte de la charla. En ese sentido, el Presidente y los obispos coincidieron acerca de su gravedad. Pero también hubo coincidencia en que ha habido “manipulación” de los planes y la distribución de la ayuda social no siempre fue transparente. Kirchner, sin embargo, dijo que quería trabajar con sus ministros codo a codo con la Iglesia en materia de ayuda social, salud y educación. Y pidió mantener un canal permanente de diálogo con el Episcopado. “Yo y mis colaboradores estaremos dispuestos a recibirlos inmediatamente y atender sus inquietudes”, les dijo.
El Presidente nunca abandonó un estilo franco y llano. Y redondeó: “No soy un presidente mesiánico; la verdad debemos construirla entre todos”. Fuentes de la Iglesia dijeron a Clarín que los obispos se fueron conformes. Quizá por eso, Mirás dijo a los periodistas: “Sabemos que el Presidente busca la verdad”.
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