LA IGLESIA REPROCHÓ DURO A LOS EMPRESARIOS POR LA POBREZA
Ante más de 500 hombres de negocios reunidos en el 40° Coloquio de Idea, el obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, denunció ayer que la pobreza y la exclusión social en la Argentina “alcanzan un nivel escandaloso” y les reprochó abiertamente a los empresarios la influencia que tuvieron en los últimos años en el diseño de las políticas económicas que generaron ese resultado.
“Cuando ustedes influían por el 1 a 1 o por la devaluación del peso, sabían que esas acciones iban a tener influencia en los pobres”, les echó en cara Casaretto, en una crítica puntual y directa que por primera vez se escuchó de parte de un miembro de la Iglesia en ese tono. El obispo también sostuvo que se verifica en el país una “superposición de intereses sectoriales por sobre el bien común” y que esa situación provocó “una sociedad fragmentada”.
A su turno, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, fue de lleno contra la década del 90, a la que consideró “la más clara expresión del dolor” y afirmó que “hubo muchos cómplices de esa situación”.
Para ese momento, el medio millar de empresarios y banqueros que se dieron cita en el salón de convenciones del hotel Sheraton de Mar del Plata guardaba un profundo silencio y miraba hacia el piso o al costado.
Al igual que Casaretto, la funcionaria –quien se encargó de cerrar el panel del que también participaron el ministro de Salud, Ginés González García, y la cosecretaria de la CGT Susana Rueda–, aseguró que la actual crisis social “es el resultado de las políticas económicas que produjeron el rompimiento del Estado”.
“Rechazamos las prácticas neoliberales. El Consenso de Washington ha sido un fracaso. Hoy el 57 por ciento de la población mundial vive en países donde se han incrementado las diferencias sociales”, señaló.
Kirchner aseguró que “democracia y cuestión social son caminos que deben transitarse simultáneamente” y si bien destacó que desde el gobierno “estamos generando escalones de calidad de vida”, advirtió que “no son todo lo necesario”.
Así, los empresarios que años atrás reclamaban planes de ajustes para alcanzar el más alto “investment grade” (grado de inversión), o pedían que los yacimientos petrolíferos se adjudiquen a perpetuidad a las empresas privadas, entre otras cosas, esta vez tuvieron que escuchar un áspero llamado de atención por la “responsabilidad social” que les cabe.
Al hablar en el encuentro, González García consideró que “el principal problema de Argentina no es la pobreza sino la inequidad”, y aseveró que “es un país rico con muchos más pobres” debido a esa injusticia.
Con respecto a su área específica, el ministro destacó que el “único capital que tiene (el pobre) es su cuerpo” y por eso es necesario proteger principalmente la salud de los que menos tienen.
Por su parte, Rueda destacó que el país “asiste a una lenta recuperación socioeconómica”, pero advirtió sobre la necesidad de “recuperar valores y logros sociales que sostienen los derechos del trabajador”.
Y ese fue el costado que eligió para criticar la década del 90 que, según afirmó, “rompió con la protección de las leyes que protegían al trabajador, lo que alentó la precarización del empleo, la caída del salario y la desocupación”.
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