LA IGLESIA SUAVIZARÍA SU POSTURA EN LA CUESTIÓN DE LOS DIVORCIADOS
Benedicto XVI se apresta a iniciar oficialmente su pontificado mañana y ya se conocen algunas de las iniciativas que tomaría para caracterizar su reinado. Hay cuatro documentos que fueron preparados como “ministro” de Juan Pablo II para la defensa de la pureza doctrinaria por el entonces cardenal Joseph Ratzinger. Ahora los textos que el nuevo Papa podría aprobar y hacer públicos de inmediato, causarán un notable impacto en la opinión pública. Como el documento que admitiría los sacramentos a los católicos divorciados y vueltos a casar por el rito civil.
Actualmente quienes están en esa situación son privados del sacramento de la comunión.
El diario la Repubblica reveló la existencia de cuatro textos doctrinales que su vaticanista, Orazio La Rocca, llama “potenciales bombas teológico-doctrinales destinadas a revolucionar el universo católico”.
Una versión sostiene que la novedad es más bien restrictiva porque la admisión a los sacramentos admitiría al cónyuge que fue abandonado y que luego se volvió a casar por el civil. Pero otra versión afirma que la apertura sería más amplia.
El tema tiene importancia también por una circunstancia interna en la Iglesia alemana. Hace años un grupo de obispos, entre ellos el actual cardenal Karl Lehrmann, presidente de la Conferencia Episcopal, y el hoy cardenal Walter Kaspers, uno de los “ministros” de la Curia Romana, pidieron al compatriota Ratzinger que la Iglesia cambiara su rígida posición en la materia.
Otro documento también causaría impacto, esta vez en cuestiones internas de la Iglesia. Dispondría alargar en cinco años la edad límite para el retiro de los sacerdotes y obispos, actualmente fijada en 75 años.
La Congregación para la Doctrina de la Fe presentaría una reforma del canon 401 del Código de Derecho Canónico.
El nuevo Papa ratificó anteayer a todos los “ministros” y altos cargos de la Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia, por lo que el único puesto importante que está vacante es el de prefecto del dicasterio para la doctrina, cuyo titular era Benedicto XVI. Entre los nombres que circulan está el cardenal Christophen Schoenborn, arzobispo de Viena, una figura de gran prestigio. También se habla de Bruno Forte, obispo de Chieti, un teólogo de fama, y del arzobispo de Génova, cardenal Tarcisio Bertone, durante años el brazo derecho del pontífice en el ex Santo Oficio.
Hay otras dos probables novedades que acelerarían el nombramiento del nuevo ministro guardián de la ortodoxia. Se trata de dos documentos que apuntan al corazón del ecumenismo con los otros cultos cristianos.
El primero se refiere al ejercicio del papado. La Iglesia sostiene que en el proceso de reunificación de los cristianos, las confesiones no católicas deben persuadirse del primado del Papa de Roma. Desde hace más de dos años Benedicto XVI tendría listo un documento que sostiene que ese primado debe entenderse como un servicio, no como un privilegio, y que el nuevo Papa se empeña en forma total al servicio de la unidad de los cristianos.
Por último, el cuarto documento tiene por tema la naturaleza divina de Cristo, destinado a todas las confesiones cristianas.
Otro documento revelado ayer por el diario de Turín La Stampa. Se trata de un texto reservado acerca de la situación de la Iglesia, que brinda un panorama alarmante y que habría sido distribuido entre los cardenales que eligieron a Benedicto XVI.
De una decena de carillas, suministra un cuadro pesimista acerca de la situación del clero, sobre todo en Europa, Africa y Norteamérica.
El documento habría causado un impacto notable entre los purpurados, convenciendo a la mayoría que ante el cuadro desolante que describe el informe, era necesario elegir a un Papa capaz de mantener firme el timón de la nave de San Pedro y haciendo caer todas las reservas de una parte para elevar al pontificado al cardenal Ratzinger.
En el texto se pone de relieve “la falta de coherencia” de muchos sacerdotes, según el vaticanista de La Stampa, Marco Tossatti. Abundan —dice— las violaciones de las reglas del celibato y se difunden muchos problemas por el uso “non sancto” del dinero. Se puso de ejemplo en el documento el caso de dos jóvenes sacerdotes que por dinero violaron el secreto de confesión y por ello fueron reducidos al estado laical por un período de 30 años por la Congregación que dirigía el cardenal Ratzinger.
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