LA IGLESIA TAMBIÉN ALERTÓ SOBRE LAS DESIGUALDADES SOCIALES
La “profundización de la desigualdad pondrá en peligro la identidad de la Nación”, dijo frente a Néstor Kirchner
El arzobispo de Tucumán, monseñor Luis Villalba, instó hoy a construir una Nación federal y aseguró que no habrá una verdadera democracia mientras no se superen los “profundos desequilibrios y desigualdades entre las regiones”, reflejados en el hecho de que “cinco jurisdicciones concentran el 85 por ciento de la riqueza del país”.
“La Argentina es un país con profundos desequilibrios y desigualdades entre las regiones. Existe una gran brecha que afecta a las regiones en la distribución del ingreso, con una disparidad de 10 a 13 veces entre los más pobres y los más ricos”, afirmó el prelado en el marco del tradicional tedéum en ocasión de cumplirse un nuevo aniversario de la independencia argentina.
En el Tedéum, encabezado por el presidente Néstor Kirchner, Villalba dijo que “existe una gran asimetría regional, siendo las provincias del norte las más pobres” y añadió que “cinco jurisdicciones concentran el 85 por ciento de la riqueza del país”.
“No se puede construir una nación ignorando la realidad del país”, aseveró el arzobispo tucumano, quien indicó que la desigualdad también se hace evidente en el plano educativo y, en ese sentido, sostuvo que “el promedio de escolaridad en las regiones más ricas es de 13,5 años, mientras que en Tucumán, por ejemplo, es de 5,5 años”.
“El 85 por ciento del gasto en las áreas de ciencia y tecnología se concentra en cuatro jurisdicciones del país; a las 20 restantes les queda el 15 por ciento restante”, manifestó el pastor, mientras el presidente escuchaba y, por momentos, asentía con la cabeza.
Villalba sugirió en su discurso que la inversión en educación “debería ser inversamente proporcional a la situación de las provincias, de manera que cuanto más pobre es una región, más se debe invertir en ella, para lograr una menor desigualdad en la sociedad”.
Además, Villalba pontificó en favor de un verdadero federalismo, en el que “cualquier habitante del país, de la ciudad o del campo, de Buenos Aires o del NOA, de la Patagonia o del NEA, tienen el mismo derecho a vivir dignamente, a trabajar, a poder estudiar, a cuidar la salud, a ejercer la ciudadanía y a proteger la ancianidad”.
El arzobispo diagnosticó que, frente al desequilibrio y a la desigualdad, hace falta “una verdadera solidaridad, porque no se trata de un ayuda esporádica ni de prestar solamente una asistencia pasajera, sino de modificar la situación económica, social, política y ética de la pobreza”.
“La democracia, marcada por crecientes desniveles sociales y económicos, no puede consistir sólo en emitir un voto para elegir autoridades. El desarrollo social de las zonas marginales es una obligación moral. Cuandos los marginados puedan acceder a una verdadera ciudadanía, tendremos una auténtica democracia”, concluyó el prelado.
En este marco, el prelado consideró “necesario y urgente” reinsertar a los sectores marginados de la sociedad “a la vida productiva mediante fuentes de trabajo” y sostuvo que “el pueblo no puede sobrevivir de la dádiva que da lugar al clientelismo político”.
Mientras Kirchner y el gobernador José Alperovich escuchaban el Tedéum, en la plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno (la Catedral también está ubicada frente al paseo, pero en otro ángulo), desocupados y militantes peronistas se enfrentaron en su afán de acercarse al palco que se instaló para que desde allí el presidente dirija un discurso a los tucumanos.
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