LA “INDUSTRIA” DEL YACARÉ, A PASO FIRME EN SANTA FE
Un grupo de turistas japoneses compra zapatos en uno de los más exclusivos locales de Buenos Aires. Por ejemplo en Emilio Bianco, por citar la más célebre fábrica de productos de cuero de las ubicada en Florida al 800, la zona más concurrida por extranjeros “deme dos” en busca de cueros argentinos. Los nipones, después de pagar más de 1.500 pesos por cada par de zapatos, salen del local contentos, repitiendo una y otra vez la palabra japonesa equivalente a “baratija” o “bicoca”. Y no se equivocan. Esos mismos zapatos, confeccionados en el muy apreciado cuero de yacaré, cuestan en Europa tres o cuatro veces más, y no se consiguen con facilidad. Detrás de esta escena hay una pujante producción de la provincia de Santa Fe, donde desde 1990 se viene desarrollando un programa “Yacaré overo” que consiste en la cría controlada, la conservación y el uso sustentable de esa especie animal, que mediante este sistema no sólo se salva de la extinción sino que además se convierte en un producto exportable: tanto la carne como el cuero de yacaré son muy apreciados y ya se comercializan con éxito a nivel local e internacional.
La iniciativa es llevada adelante en el ámbito de la subsecretaría de Producción de la provincia de Santa Fe y se hace a través del sistema de “ranching” con cría intensiva y alimentación balanceada de las crías.
El primer paso consiste en pagarle los huevos de yacaré a los pobladores locales, con lo cual se alienta la conservación y se protege a esos huevos de los predadores naturales. Los huevos van luego a una incubadora, y una vez nacidos a los pequeños yacarés se los preserva, durante el primer mes de vida, también en incubadoras.
Finalmente, cuando los animales ya están lo suficientemente crecidos como para defenderse de los predadores, se libera una parte de ellos a la naturaleza, y se comercializa el resto. Los responsables del programa afirman que de esta manera sobreviven más animales que en el estado natural.
“El proyecto empezó en el 90, y durante diez años, hasta 2000, el 100 por ciento de los animales se conservaba, o sea que se devolvían todos los animales a la naturaleza. Pero a partir de 2001 se empezó a retener una parte”, explicó el director provincial de Recursos Naturales y director del Proyecto Yacaré overo, Alejandro Larriera, que se refirió a las ventajas de este sistema para la conservación de la especie.
“Hay una gran mortandad natural en los reptiles, y si uno puede intervenir en ese proceso eso beneficia a la especie. Naturalmente, de cada cien huevos nacen cuarenta. Y de cada cien animales nacidos, sólo llegan a cumplir un año unos ocho o diez, porque son alimento de casi todos los otros animales del hábitat. O sea que en forma natural, sólo llega a adulto un animal cada cien huevos”, agregó Larriera.
“Se los cría con un sistema intensivo con alimentación balanceada, y se los libera en diciembre, es decir cuando ya tienen un kilo y medio de peso y unos setenta centímetros de largo, que es mayor al tamaño de riesgo. Ya con ese tamaño están más fuertes y pueden salvarse de ser comidos por otras especies”, señaló el responsable del programa, que aclaró que este sistema se ajusta a las normas internacionales.
“Es necesario aclarar que la caza del yacaré sigue estando tan prohibida como antes”, señaló el director provincial de Recursos Naturales.
Larriera explicó que tanto la carne como el cuero del animal son muy apreciados, pero aclaró que lo más importante en el sentido comercial es el cuero. “La carne representa entre el 15 y el 20 por ciento del valor del animal”, señaló el funcionario al tiempo que mencionó que la carne de yacaré se procesa desde 2001 en la Granja la Esmeralda, ubicada al norte de la ciudad de Santa Fe, a través de un convenio con el Ministerio de la Producción, con la debida habilitación del Senasa y con la mutual de Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) como agente financiero de la explotación.
“El yacaré es una carne alternativa a lo que están acostumbrados los santafesinos, más allá de la carne de vaca, pollo y pescado y tiene un exquisito sabor y un alto valor nutricional”, aseguró por su parte la responsable técnica del proyecto, María Virginia Parachú Marcó.
La carne de yacaré “tiene baja cantidad de grasa acumulada y colesterol, que son los componentes con los que hoy luchan los cardiólogos y diferentes nutricionistas para obtener una salud adecuada, llevando a un mejor nivel de vida”, aseguró la técnica durante una degustación organizada por el gobierno provincial.
El proyecto comenzó en 1990, y siete años después empezaron a introducirlo como una alternativa a la carne en algunos restaurantes santafesinos.
“La primera exportación de cueros de yacaré de la Argentina se realizó a Italia en 2001, y a partir de entonces el consumo de la carne fue en ascenso. La Comunidad Europea es la principal importadora de cueros y los países asiáticos de la carne”, dijo la especialista.
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