LA INTEGRACIÓN CONTINENTAL EN RIESGO: FRANCIA RECHAZÓ LA CONSTITUCIÓN
Los votantes franceses dieron ayer el golpe. Con un categórico triunfo del No en el referéndum sobre la Constitución europea paralizaron, de hecho, la construcción institucional del bloque y lo sumieron en la crisis más grande de su medio siglo de existencia.
Escrutado el 100% de los votos, el No se impuso con un categórico 54,87%, contra el 45,13% del Sí, según informó el Ministerio del Interior. La gran expectativa que había despertado aquí y en todo el continente esta decisiva votación se reflejó en la masiva concurrencia a las urnas, cercana al 70%.
“Tomo nota. Vuestra decisión es soberana”, dijo anoche el Presidente de Francia, Jacques Chirac, mientras miles de partidarios del rechazo a la Constitución ya festejaban en las calles de esta capital y de otras ciudades.
Nadie sabe muy bien qué va a pasar ahora. “El proceso de ratificación (de la Carta Magna) seguirá su curso”, fue todo lo que dijo el Presidente de turno de la UE, el luxemburgués Jean-Claude Juncker. Una reunión urgente de Jefes de Estado fue convocada para el 17 de junio próximo, en Bruselas.
Cerca del 55% de votos en contra disparó, al mismo tiempo, un terremoto político en Francia y dejó en extrema debilidad al Presidente de ese país, Jacques Chirac, a quien le faltan dos años para terminar el mandato. Su renuncia fue pedida media hora después de conocerse los resultados y sus ministros tuvieron que salir a respaldarlo.
“La situación de Francia en Europa ha quedado muy delicada. No es hora de pedir renuncias, sino que se impone respaldar al Presidente”, dijo el canciller, Michel Barnier. Sus pares de gabinete repitieron lo mismo como a coro, luego de coordinar durante la tarde la forma de afrontar la crisis.
Lejos de esas conjeturas, los franceses festejaban ayer, como siempre, en la Plaza de la Bastilla. No les importó ponerle el pecho a la fuerte lluvia. Y, como en los tiempos de la revolución, la multitud terminó pidiendo a gritos la renuncia de Chirac, objeto de un espectacular voto castigo que terminó golpeando a Europa.
“¡Tres, dos, uno!”, fue el expectante conteo final de los segundos previos a la campanada de las 22, hora en que se supo el resultado, tomado de sondeos en boca de urna. Francia vivió apasionadamente el debate previo y experimentó una movilización social sin precedente.
Media hora más tarde -y aún sin los resultados oficiales- un Chirac derrotado, que luchaba por conservar el temple, apareció por televisión para decir que “tomaba nota” de lo ocurrido. “Mis queridos compatriotas”, empezó. Sólo habló cinco minutos, y en ellos llamó a “no engañarse: esta situación crea un contexto difícil para la defensa de nuestros intereses en Europa”. Afirmó que “el interés y la ambición” de Francia siguen “profundamente ligadas” al bloque.
En el ámbito interno, el Presidente anunció que tomará “en los muy próximos días” una decisión sobre su gobierno y sus prioridades de acción, y prometió “un nuevo impulso”.
Se da por sentado que el muy impopular primer ministro Jean-Pierre Raffarin renunciará y, para reemplazarlo, hay una lista de candidatos. El ambicioso Nicolas Sarkozy -líder de la derechista fuerza gobernante- aprovechó el momento de la derrota de su mentor para lanzar, en los hechos, su candidatura presidencial. “Es posible recuperar la esperanza”, dijo. Y, de paso, se comprometió a “apoyar y respaldar” al Presidente “en este difícil momento”. No fue el único que en la noche se puso en carrera por el sillón.
El gobierno estaba demudado. “Es una derrota para Francia”, sostuvo la ministra de Defensa, Michele Alliot-Marie. El canciller, Michel Barnier, habló de una “verdadera decepción”.
En Europa, los lamentos se compensaban con llamados a la serenidad. “El resultado del referéndum en Francia no es una buena noticia, pero no es tampoco una catástrofe. El proceso de ratificación debe continuar”, declaró el Presidente del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero.
Francia fue el décimo país en decidir sobre la Carta Magna. La Constitución ya fue ratificada en referéndum por España y Eslovaquia, y por los parlamentos de Alemania, Italia, Lituania, Hungría, Eslovenia, Grecia y Austria. Tras lo sucedido ayer, aquí se considera muy difícil que supere la prueba en Holanda, pasado mañana, y -posteriormente- en Gran Bretaña. “Estas son muy malas noticias para Europa”, se repetía ayer.
LOS IMPULSORES DEL NO
El No fue impulsado por un frente multicolor de distintas ideologías, desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Y nutrido por una escisión del Partido Socialista (PS) y, sobre todo, por ciudadanos que no integran el sistema político tradicional.
Pese a que el referéndum era sobre la Constitución, las razones del voto fueron otras. “Sólo uno de cada tres votantes del No pensó que estaba haciendo fuerza para reorientar el rumbo europeo”, dijo un analista de la consultora Sofres. Según su estudio, la mayor motivación fue el desempleo, con el 46% de la razón de voto. Y, en segundo lugar, el castigo a Chirac, con el 35%.
La mayoría hizo oídos sordos a los argumentos del Sí, según los cuales Francia podría quedar aislada, la integración europea se vería paralizada y la región sería vulnerable a una crisis económica.
Europa es la gran víctima de todo esto. “Lo penoso es que todo eso ocurra por cuestiones internas de Francia”, admitieron algunos en el triunfador bando del No.
Con el arco iris heterogéneo que integra ese frente, es difícil saber quién capitaliza semejante resultado. La misma encuesta de Sofres menciona en primer lugar al socialista disidente Laurent Fabius, considerado aquí un oportunista que vio en el No una posibilidad para lanzar su candidatura.
El día de ayer difícilmente se olvide en la historia contemporánea de Europa. Y de Francia. Tras la conmoción, sus derivaciones comenzarán a conocerse a partir de hoy, cuando empieza una etapa incierta y difícil.
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