LA INTERNA DEL PJ FRENA LEYES DEL EJECUTIVO
El diablo de la disputa interna peronista ya metió su cola en ambas cámaras. Tanto, que anteayer el bloque justicialista del Senado, mayoritario, debió postergar por falta de número el tratamiento de dos iniciativas largamente anheladas por el Gobierno: la ratificación de la renegociación de los contratos de concesión de las terminales portuarias y un nuevo plan antievasión.
A nadie se le escapa que detrás de estos traspiés se esconde la puja entre el Presidente Néstor Kirchner y su antecesor Eduardo Duhalde.
En la Cámara de Diputados por el momento sólo hay choques de declaraciones, pero en el Senado la disputa provocó la pesadilla que vivió anteayer el jefe de la bancada oficialista, Miguel Pichetto, que debió admitir, en pleno recinto, que no tenía los votos suficientes para aprobar el acta acuerdo de las terminales portuarias. En forma oficial, se explicó la dilación en la necesidad de requerir un dictamen de la Procuración del Tesoro que aclarara si convalidar la dolarización de esas tarifas podría perjudicar la defensa jurídica argentina en el tribunal arbitral del Banco Mundial (Ciadi). Pero lo llamativo del caso es que esa resistencia estuvo encarnada por Mabel Müller y María Laura Leguizamón, senadoras de innegable extracción duhaldista.
Como si esto fuera poco, un par de horas después la sesión terminó por falta de quórum cuando el titular de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Jorge Capitanich, hacía denodados esfuerzos por conseguir la sanción del plan antievasión II. En este caso, a las ausencias sugestivas de Müller, que es vicepresidenta del bloque, y Antonio Cafiero, se sumó el “trabajo” de la salteña y menemista Sonia Escudero, a quienes sus colegas acusaron de haber fogoneado una cruzada de las provincias del Norte, para incluir en el proyecto una cláusula de incentivos fiscales inaceptable para el gobierno y que empantanó el debate.
Al inicio de la sesión, el PJ debió hacer esfuerzos para poder bloquear un pedido de interpelación al canciller Rafael Bielsa, luego de que en una semana faltara a dos reuniones de comisión para brindar informes. De todos modos, la votación arrojó un dato inquietante: terminó 28 a 27 en favor de quienes querían obligar al Ministro a comparecer en el recinto -Ramón Saadi y Eduardo Menem votaron por esa postura- y si el peronismo evitó un nuevo bochorno fue sólo porque la moción requería una mayoría especial de dos tercios de los presentes.
EN DIPUTADOS
La ebullición también sacude a los Diputados justicialistas, cuyo jefe de bancada, José María Díaz Bancalari (Buenos Aires), debió hacer malabares para impedir que anteayer se discutiera en el recinto una declaración en defensa de la Diputada Hilda González de Duhalde ante las críticas del Ministro de Defensa, José Pampuro, quien le había sugerido a la legisladora que se alejara de la bancada oficialista si persistía en criticar al Gobierno.
La reacción duhaldista se tradujo en un duro comunicado. “No estamos dispuestos a aceptar injerencias descalificatorias de miembros del Poder Ejecutivo Nacional en relación con el funcionamiento de nuestra bancada”, destacó la declaración que, además, reivindicó “la plena vigencia del derecho a expresar libremente opiniones, tanto de miembros del Parlamento como de cualquiera de nuestros compatriotas”.
La nota fue impulsada desde el duhaldismo puro, pero contó con el aval de representantes peronistas de otros distritos, como Cristian Ritondo (Capital) y María del Carmen Alarcón (Santa Fe). También suscribieron a esta nota el propio Díaz Bancalari y el presidente de la Cámara Baja, Eduardo Camaño, ambos duhaldistas.
La misiva, finalmente, no se discutió en el recinto. “Hubiera sido un escándalo”, graficó una encumbrada fuente oficialista.
Pero el kirchnerismo respondió ayer con otro comunicado: “Advertimos como inoportunas las recientes manifestaciones de algunos miembros del bloque, en su mayoría de Buenos Aires, que, trayendo al Parlamento disputas de distritos, degradan el aporte que debemos hacer desde nuestra función política”, sentencia la misiva redactada por el santacruceño Daniel Varisat, que llevó la firma de unos 20 legisladores leales a la Casa Rosada.
Como si a la interna peronista no le faltara calor, Pampuro también tomó el guante y en declaraciones periodísticas dijo ayer que no creía haber ofendido a la esposa de Duhalde con sus declaraciones, ya que no había atacado a su persona. Y si bien intentó aplacar la pirotecnia verbal, insistió en reivindicar el hecho de que ser funcionario del Poder Ejecutivo “no lo invalida” para manifestar sus puntos de vista sobre la política. Cuestionó, así, a los dirigentes que todavía usan un “peronómetro para juzgar actitudes de sus pares partidarios”, dijo.
TEMAS PENDIENTES
Todos estos hechos indican que la disputa entre Kirchner y Duhalde se ha instalado con fuerza en el Congreso al ritmo de la indefinición de la pelea por el reparto de cargos en las listas legislativas. Y si bien impera un clima de paz armada, el Poder Ejecutivo tiene en agenda algunas cuestiones que necesitarán del apoyo de sus bloques parlamentarios y que podrían quedar empantanadas por la interna.
Por ejemplo, en el Congreso ya se da por hecho que la renegociación de las terminales portuarias será ratificada de hecho (sanción ficta) por el silencio parlamentario. Es que el plazo para que eso ocurra vence la semana próxima y es muy difícil que ambas cámaras den su apoyo al acta acuerdo remitida hace 60 días por el Gobierno.
Algo similar podría ocurrir con los contratos renegociados con los corredores viales de varios accesos a la ciudad de Buenos Aires, que el peronismo quiere tratar el miércoles próximo en el Senado y que, por el momento, no sabe si tendrá los votos para poder contar con su aprobación.
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