LA INTERNA PIQUETERA TAMBIÉN SE COLÓ EN LA MARCHA DE BLUMBERG
La tensión política se entrometió ayer en la organización del acto que prepara Juan Carlos Blumberg para reclamar por mayores medidas de seguridad. En 24 horas se oyó de todo: el ingeniero denunció que el Gobierno “amenaza en forma encubierta” a los que prevén asistir, Jorge Telerman le aconsejó al padre de Axel que no es momento para la protesta, y por la noche el Gobierno pareció desactivar la contramarcha que planeaba para el mismo día el funcionario y piquetero Luis D’Elía.
Pese a los intentos oficiales, que a través de fuentes cercanas al presidente Néstor Kirchner intentaron salir a poner paños fríos, la polémica alcanzó picos de alto voltaje en varios círculos con decisiones de poder. El propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se vio obligado a responder por los medios la embestida de Blumberg. “Yo no amenazo a nadie; el Gobierno no amenaza a nadie”, sostuvo.
Todo se inició bien temprano, después de que Blumberg, en medio del desayuno, se enteró por los diarios de la iniciativa del subsecretario de Tierras para el Hábitat Social de organizar para el mismo jueves 31, a las 19, otra marcha. Sin embargo, ayer D’Elía pareció retroceder. “Hoy por hoy la marcha no se hace”, aseguró a Clarín.
En rigor, ya antes de conocerse la idea del funcionario el ingeniero venía sosteniendo entre sus íntimos que el kirchnerismo estaba trabajando para que fracase su movilización, sobre todo desde que trascendió que el líder del PRO, Mauricio Macri, le ofreció ser candidato a gobernador bonaerense y que la semana pasada tuvo una reunión con otro posible aspirante al sillón de Néstor Kirchner, el ex ministro Roberto Lavagna. “Quieren meterle miedo a la gente para que no vaya”, decían en la Fundación Axel.
En medio de los preparativos, cada uno hace su juego sin esconder las cartas. El sábado, antes de Boca-Independiente, Macri dejó entrar en la Bombonera a Blumberg con tres banderas en las que se invitaba a los hinchas a concurrir a la Plaza de Mayo.
Semejante gesto, entre otros motivos, modificó los planes de Jorge Telerman, quien ayer tenía agendado recibir a Blumberg para brindarle apoyo logístico. Pero el jefe de Gobierno se excusó y lo recibieron sus voceros. “Telerman le va a prestar una tarima y el sistema de sonido, aunque nos pidió que le transmitiéramos su opinión de que no es conveniente hacer la marcha en este momento”, le dijeron. El mensaje sonó a música en oídos K.
En el juego también entró el piquetero Raúl Castells, quien anunció su adhesión a la marcha. “Iremos para defender la democracia contra los grupos de choque del Gobierno”, confió el piquetero. Más allá de las ideologías que dicen pregonar, el piquetero y Blumberg no se mueven como enemigos. Ayer el ingeniero le retribuyó el apoyo y le prometió asistir a la marcha de hoy en Congreso, en la que los seguidores de Castells pedirán aumento para los jubilados.
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